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LA ESPADA DEL INMORTAL: historia de una venganza

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Esta es una de esas historias con las que he crecido. Pasito a pasito, tomo a tomo, he ido desgranando la historia de La espada del inmortal (1994) acompañando a la joven Rin Asano y a su guardaespaldas, el inmortal Manji, en su gran aventura de venganza por tierras japonesas.

Con los años, sigo abriendo cada nuevo tomo y paso los dedos con cariño por sus páginas. Él crece y yo con él. No me avergüenza decirlo, acerco mi nariz y aspiro su aroma. ¿Qué me deparará este nuevo capítulo?

Y así, 21 años después, llega aquí el tomo 30 (sí, me he pasado muchos años llamando vago a Hiroaki Himura) y releo, como todos los años, todos los tomos anteriores para volver a disfrutar, a estremecerme, a temblar con probablemente el manga más crudo y a la vez más sensible que haya llegado a mis manos. La espada del inmortal fue el manga con el que empecé en el mundillo y no puedo creer que ahora se acabe.

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Guerreros luchando de forma
poéticamente mortal

He ido estableciendo casi una relación personal con todos sus personajes, bueno, con todos los que han sobrevivido, porque si por algo se caracteriza La espada del inmortal es que muere hasta el apuntador. Me río de Canción de hielo y fuego y de Shingeki no kyojin comparado con éste. Y siempre muere todo el mundo de manera asquerosa, brutal, en peleas de uno contra uno (como rezan los preceptos del Ittô-Ryû) que son bailes a muerte. Y seguimos a los danzarines que rebanan cuellos, brazos, piernas, como quién pela pipas, segando vidas de una manera casi poética.

Y en medio de toda esa sangría, la joven Rin, que sólo desea vengar la muerte de sus padres, destaca por ser causa y conflicto de todo lo que ocurre a su alrededor. Mientras el líder del Ittô-Ryû, Kagehisa Anotsu, busca unificar a todos los dojos de Japón bajo su disciplina (la destreza por encima de la técnica), levantándose contra el gobierno del Bakufu, ella arrastra a Manji, (mi querido, inestable, simple, mordaz y sanguinario Manji) en esta contienda de sangre en la que, por matar al líder, caen por el camino tanto justos como pecadores.

Y es que, pese a los numerosos hilos secundarios que se abren, la trama siempre gira en torno al ronin Manji y su inmortalidad, lograda gracias a que una anciana monja le introdujera en el cuerpo unos gusanos llamados kessenchu, que le curan cualquier herida. Esta inmortalidad genera muchos debates morales, tema recurrente en las subtramas de “La espada del inmortal”. Otros personajes, tales como la gran espadachina Makie Otonotachibana o el miembro del Mugai-ryu Shira (atentos al nombre, que Ramsay Nieve os parecerá un angelito después de éste), nos harán cuestionarnos lo lícitas que son las razones para actuar de cada uno y la fina línea entre lo moralmente correcto y lo monstruoso, aún en la época en la que se desarrolla el manga (1782). Y eso que no ignoro el morbo que se desprende detrás de algunas de estas viñetas.

Conversaciones y escenas relevantes que nos hacen apreciar el alma de “La espada del inmortal” y aquella época convulsa

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Hiroaki Himura no se guarda nada para sí y nos muestra, con un dibujo soberbio, unos diálogos profundos, unos carismáticos protagonistas y un dominio de la técnica intachable, la historia de un sinfín de personajes, sin importarle que algunos sólo vayan a durar unas páginas. Les da un pasado, les proporciona una personalidad, y les concede un motivo para vivir, para luchar y sí, también para morir. Por ello, es imposible no empatizar con las causas de Taito Magatsu, Renzô, Isaku y Doa, Kagimura Habaki, Giichi, Hyakurin, y tantos otros que, ya fueran de un bando o de otro, o quizás precisamente por ello, nos hacen plantearnos ¿quién tiene la Razón?

Y tanto personajes equilibrados como dementes (y de estos últimos está el universo de La espada del inmortal lleno) nos dan lecciones para la vida al ritmo de katanas, sables, y cosas en general que pinchan. Desde luego, el autor le dio a la sesera largo y tendido para ofrecernos armas de la más diversa índole y, mientras descastados y samuráis se sacuden de lo lindo, se cuestionan los preceptos del honor, la guerra, la justicia y el sentido del deber así como lo lícitos que son los objetivos de cada persona.

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La especial relación que existe entre
Rin y Manji es palpable durante todo el manga

Y es que por muy frikis que seamos, los conceptos del honor en aquella época y en esta no son en absoluto los mismos, por lo que, aunque no apreciemos los métodos, no podemos dejar de sentir empatía hacia las revolucionarias ideas de “los malos” que, por lo menos, se ajustan un poco más a lo que nosotros entendemos por justicia y por igualdad.

Del mismo modo, castigamos más la indecisión de Rin que el hecho de que alguien busque ser el más fuerte (que más de uno hemos crecido con Dragon Ball, ¿eh?) y por ello acabe con todos los que son más débiles; aunque, claro, Himura no es Toriyama y el bestialismo que a veces acompaña las batallas es casi innecesario. Siempre lo digo: al ver determinada viñeta del tomo 23 tuve que dejar de leer el manga durante un tiempo. Y si con esto no he dejado claro que no es apto para menores, lo repito: nadie debería perderse La espada del inmortal pero cada uno a su debido tiempo.

Dejaros seducir por la belleza hecha papel, reflexionar sobre las premisas que mueven las ambiciones de cada uno, disfrutar con las peleas, aprender algo de Historia, admiraros con la gran profusión de diseños para los personajes, y sobre todo instruiros en las cosas valiosas que, sobre la venganza, nos transmite el autor.

 

Una bella galería que espero os guste tanto como a mí

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La espada del inmortal

La espada del inmortal
95

NOTA

10/10

    Destaca en:

    • Profundos y trabajados personajes
    • Ritmo de la narración equilibrado
    • Bellas ilustraciones
    • Una nueva forma de ver el gore
    • Una historia apasionante

    Podría mejorar:

    • No es para todos los públicos, ni siquiera para los lectores de seinen

    About Susana "Damarela" Rossignoli

    Susana Damarela es fundadora de Generación Friki. Gran apasionada de la lectura y el cine, puede leer un libro cada día de la semana sin despeinarse. También le encanta el deporte, el rock, las juergas y el kalimotxo. Sus juegos favoritos son el Tetris y el Starcraft II

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    2 Comentarios

    1. Sin duda uno de los mejores mangas, deja abierta la historia de Manji al final, pero me parece excelente, no solo nivel de dibujo que esta excelente (tanto en estilo como en anatomia, planos, encuadres), sino en la narración, me parece acertado tu guiño a Canción de Fuego y Hielo, no solo en el hecho de que no quede títere con cabeza, sino en el planteamiento de que no todo es blanco o negro, sino que cada quien responde a sus intereses, esto cambia la perspectiva de lo que un villano es, con la clara excepción del sádico de Shira, este si es primo hermano de Ramsay. Manji como personaje es excelente, pero Maki sin duda es uno de los personajes mas interesantes. Un gusto saber que mas gente pueda conocer esta obra maestra.

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