CAZAFANTASMAS: MÁS ALLÁ VS CAZAFANTASMAS: IMPERIO HELADO: ¿A quién vas a llamar?

Aquí tenemos los clásicos productos fruto de la explotación de la nostalgia. Cazafantasmas: Más Allá (Ghostbusters: Afterlife, 2021) y Cazafantasmas: Imperio Helado (Ghostbusters: Frozen Empire, 2024) juegan no sólo con los recuerdos de toda una generación (la de mis padres, concretamente), sino con una idea, un concepto, una saga de películas, una canción, unos one liners memorables… en definitiva, un conjunto de elementos que hizo que Cazafantasmas sea ahora mismo un producto de la cultura pop. Sí, de esos que imprimes en camisetas y de los que compras figuras. Y como todo lo que es vendible, era cuestión de tiempo que, tras el éxito de Cazafantasmas (1984) y Cazafantasmas 2 (1989), alguien quisiera, en esta era de remakes, reboots y secuelas, sacar pasta con nuestra nostalgia. Dos apuntes antes de entrar en faena: si no me creéis, echar un vistazo a franquicias como Star Wars, Jurassic Park, Indiana Jones, y un largo etcétera). Y segundo: no, no voy a incluir en el éxito de Cazafantasmas la infame película del 2016.

CAZAFANTASMAS: MÁS ALLÁ

Nos situamos 37 años después de los hechos de Cazafantasmas 2. La hija (Carrie Coon) y los nietos (Finn Wolfhard y Mckenna Grace) de Egon Spengler, el miembro fundador de los Cazafantasmas, reciben la noticia de la muerte de este y, como recién desahuciados que son, deciden irse a vivir a su casa de campo en Oklahoma. Pronto descubren que la casa está encantada y que Egon investigaba cómo atrapar a un cultista gozeriano para evitar el regreso de Gozer. Con la ayuda de sus nuevos amigos Lucky y Podcast (Celeste O’Connor y Logan Kim) y del excéntrico profesor Gary Grooberson (Paul Rudd) arreglan el viejo coche Ecto-1 y se autoproclaman los nuevos cazafantasmas.

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Escena heredada de Los Goonies.

 

La gracia de Cazafantasmas: Más Allá es el tufillo a película retro que se gasta. Cada vez vamos encontrando más joyitas dentro del cine y las series (Stranger Things, El Grifo…) que nos recuerdan a Los Goonies, E.T. y tantas películas que marcaron una época. Cazafantasmas: Más Allá consigue aportar nuevas aventuras y entretenimiento con las dosis justas de nostalgia. No sólo funciona como secuela directa de Ghostbusters 2, sino que consigue unir a dos generaciones de cazafantasmas atrayendo tanto el público nuevo como al veterano. Por supuesto, si un padre (o abuelo, ejem) lleva al cine a su hijo, claro que quiere que su chaval se emocione con lo mismo que él lo hizo 40 años atrás, pero por su parte él lo hace con la intención de volver a ver a Dan Aykroyd, Bill Murray, Harold Ramis (fallecido en 2014) y Ernie Hudson. Si por el camino Sigourney Weaver hace un cameo, pues tanto mejor.

El punto, pues, a favor para Ghostbusters Afterlife es que integra lo antiguo con lo nuevo de manera orgánica, simpática y entretenida. No tendría por qué ser así, pero está claro que el director Jason Reitman, hijo del director que realizó las originales, creció imbuido de admiración y cariño por el trabajo de su padre. Sólo se puede decir que respetó esa labor creando una cinta entretenida, con buenos efectos especiales, personajes que, si no carismáticos, encajan bien en la trama (aunque la protagonista es un cliché desfasado), y una historia sencilla, pero interesante, en la que hay tiempo para una moraleja clásica: el valor de la familia.

Para aquellos que tengan miedo de que sea un pastiche de referencias, easter eggs e ideas sobadas, pueden estar tranquilos. No es que la trama sea compleja (de hecho, es hacer que un villano del pasado vuelva), pero consigue incluir detalles que no sabíamos de las películas originales (por ejemplo, gadgets del coche) y hacerlos más atractivos. Es una pena que el film flojee en algunos momentos en cuestión de ritmo, pero poco más se le puede achacar a Cazafantasmas: Más Allá.

CAZAFANTASMAS: IMPERIO HELADO

Como en el cine hay que avanzar igual que se hace en la vida, Jason Reitman se retira como director para sólo producir la secuela de Cazafantasmas: Más Allá. El guion que co-escribió con Gil Kenán queda a cargo de este último y el resultado es una película que, si bien se mantiene digna en tanto a efectos especiales, actuaciones, dosis de nostalgia y ritmo, flojea en la trama. Es curioso que sea así, puesto que la realización está inspirada en la serie animada The Real Ghostbusters (1986-1991).

Por supuesto, no toda la trama flojea; de hecho, la premisa es interesante. Tiene más que ver con el último tercio y la consecución del clímax. Quizás es el pensamiento de una persona del s.XXI acostumbrada a finales más épicos. Héroes más esforzados que requieren de la última gota de sus fuerzas para acabar con el antagonista y esas cosas; pero sí, tras una historia llena de giros argumentales el final se me antojó precipitado y algo facilón.

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La historia en sí, por el contrario, tiene hasta su gracia. Tres años después de los hechos de Cazafantasmas: Más Allá la nueva familia Spengler-Grooberson se ha mudado a Nueva York donde intentan establecerse como cazafantasmas, gracias a la ayuda científica y monetaria de Winston Zeddemore y Ray Stantz. Durante una recolección rutinaria de objetos malditos Ray accede a un orbe de latón con altos niveles de PKE que sospecha que es una trampa apotropaica. La frenética investigación se les va de las manos y al final los cazafantasmas tendrán que luchar contra una nueva amenaza.

Al reparto de la anterior película se añaden personajes nostálgicos como el quejumbroso Walter Peck (William Atherton), un particular doctor llamado Hubert Wartzki (Patton Oswalt) y un secundario de lujo en forma del patoso Nadeem Razmaadi que aumentará las dosis de comedia (Kumail Nanjiani) con ese humor tonto que caracteriza la saga.

Cazantasmas: Imperio Congelado quiere también dar una vuelta de tuerca al tema de la familia, que ya trató en la película anterior. Si en Más Allá existía un escepticismo hacia la familia, fruto del abandono de Egon Spengler hacia su hija y nietos, en Imperio Congelado se centran en las dificultades para Gary de ser aceptado en una nueva familia y en la sensación de incomprensión de Phoebe hacia los que le rodean. Es decir: una adolescente en pleno apogeo. Pero nos pintaron a la protagonista como una nerd arquetípica, centrada en la ciencia y asocial. Ahora está centrada en ser una cazafantasmas y, cuando su mundo seguro no puede ser ese, pierde su identidad.

No es que la película explore de manera original o sesuda este tema. Es más el vehículo para que todo se vaya al traste y tenga que venir la familia (unida) a resolver el problema. El tira y afloja que las relaciones fraternales habituales soportan desde que el mundo es mundo. El mensaje, también en esta ocasión, tiene que ver con el valor de la familia.

Aunque no es tan buena como su predecesora, es una película agradable de ver, entretenida, también con sus guiños, sus escenas de acción, esos personajes nuevos que ahora sí, ya les hemos cogido cariño y una historia de corte muy familiar en la que no se olvidan de aportar algo más a nuestro conocimiento sobre fantasmas.

Cazafantasmas

7

NOTA GLOBAL

7.0/10

Destaca en:

  • Funcionan muy bien como secuelas.
  • Son entretenidas y agradables de ver.
  • Consiguen un equilibrio entre novedad y nostalgia.

Podría mejorar:

  • El cliché que supone la personalidad de la protagonista.
  • La cartelería: ¿por qué ponen a Paul Rudd como el más importante? Put… marketing.
  • El desenlace de Imperio Helado no es satisfactorio.

About Susana "Damarela" Rossignoli

Susana Damarela es fundadora de Generación Friki. Gran apasionada de la lectura y el cine, puede leer un libro cada día de la semana sin despeinarse. También le encanta el deporte, el rock, las juergas y el kalimotxo. Sus juegos favoritos son el Tetris y el Starcraft II

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