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LOS PILARES DE LA TIERRA: ¿qué nos ofrece la serie que no ofrezca el libro?

Soy un espécimen raro. Tengo tan sabido el libro en el que se basa esta serie que al ver que efectivamente era una serie y no una película pensé que habrían adaptado tal cual el libro y no tenía necesidad ni prisa de ver la miniserie. Con el tiempo he sentido curiosidad por ella dado mi amor por las obras medievales y mi creciente interés estos años por la filmografía de Eddie Redmayne (Jack en la serie) y series como Carlos Emperador, Roma, Outlander o las dos de los Borgia me han producido esa incomodidad propia de series que han arriesgado mostrando versiones modernas y controvertidas de los acontecimientos históricos, así como escenas simplemente diferentes. El resultado es que no te queda más remedio que visionarlas.

A estas alturas del boom de las series basadas en libros no debería extrañarnos que las adaptaciones sigan su propio camino en detrimento (digo yo) de hacer algo interesante. Juego de Tronos llegó un momento en el que se desliga de Canción de Hielo y Fuego y no nos ha quedado más remedio que admitir que bien hecho está, pero con Los pilares de la tierra (2010) los cambios producidos son tan innecesarios como irrelevantes, forzando los últimos capítulos (a ver, que son 8, digamos que a partir del 5 la cosa se va de madre) y mostrando soluciones cogidas por los pelos.

Aspectos innecesarios y aspectos irrelevantes

En determinado momento un Conde muere decapitado en vez de en prisión. Parece un cambio algo extraño pero que no afecta a la trama así que no le damos importancia. En un primer momento. Luego, dado que los guionistas no son mancos, aprovechan este cambalache para dar una vuelta de tuerca al argumento…que al final no produce ningún cambio. ¿Por qué se hace este canje pues? No se sabe.

Debemos estar sin duda preparados para que los cambios que se producen en las series basados en los libros no provoquen reacciones infantiles en nosotros del estilo de “en los libros no es así” y juzgar si esos cambios enriquecen el universo o no. Es un ejercicio de autocontrol bastante grande cuando estamos juzgando las versiones de nuestras obras favoritas. Me pasó con Juego de Tronos y Millenium, pero también con casi todas las historias de Marvel y DC llevadas a la gran pantalla o muchísimos libros, videojuegos o cómics adaptados al cine o a la televisión (Cadena Perpetua, 300, Assassins Creed, Soul Eater y literalmente cientos de ejemplos más). Al final debemos ver los cambios y ver si son innecesarios o irrelevantes y si el conjunto total de lo que te ofrecen es, no mejor, sino bueno.

El producto que nos ofrecen, ¿es bueno?

Como historia independiente del libro la serie de Los pilares de la tierra es bastante buena en su primera mitad y decente en la segunda. Seguramente cualquiera que aprecie las buenas historias bien ambientadas, las intrigas palaciegas, las batallas y el género histórico encontrarán sin duda entretenida la serie.

Pero no es brillante, no es arriesgada, no ofrece nada que no sea tremendamente casual y cientos de veces repetido en otras obras del mismo género. No ofrece actuaciones deslumbrantes (a pesar de la presencia de Ian McShane, Donald Sutherland o Matthew Macfadyen) y, lo peor, éstas no generan empatía en el espectador de la manera que debiera. Tiene las justas dosis de morbo, acción, amor, desastres, batallas, gore y ¡ah, bendita sea, cómo nos gusta! justicia poética, como para satisfacer al espectador medio, pero dejará indiferentes a todos aquellos que decidan subir un peldaño en su caminar seriéfilo.

No reconoceréis a los personajes

Por otro lado, no hay duda de que un best seller tan aclamado como fue Los pilares de la tierra generó un tipo de espectador que iba única y exclusivamente para ver en pantalla recreados a los personajes inspirados, no sólo por su imaginación (que ahí cada uno tiene la suya) sino a los que tan decentemente creó Ken Follet. Ya dije en su momento que la novela, por muy extensa que sea, tampoco da para que evoluciones las personalidades de cada personaje más allá de leves cambios, no hay tiempo para eso y menos si no son arquetipos como resulta que no son; la serie mantiene esa escasez de evolución en los personajes volviéndolos aún más planos de lo que son y, lo peor de todo para aquellos que venían a ver la adaptación en pantalla del libro, cambiándoles la personalidad.

Probablemente el fallo más gordo que le veo como adaptación del libro es el cambio de personalidades al que han sujeto a personajes como Richard (Sam Claflin), Aliena (Hayley Atwell), William (David Oakes), su madre Regan (Sarah Parish), Remigius (Anatole Taubman) y sobre todo el pobre Alfred (Liam Garrigan) y los evidentes cambios a que ello conlleva en las conversaciones.

No hay que olvidar que son los diálogos de esos personajes lo que embellece y enriquece la historia, pero al cambiar la naturaleza de sus acciones, por mucho que sus motivaciones sean las mismas, la fuerza de sus acciones decae. El detallismo de las acciones era algo fácil de recrear en una escena porque el libro te lo describía, pero si los personajes carecen de carisma y sus personalidades no son las adecuadas, la fuerza de la escena se desmorona.

¿De qué peca Los pilares de la tierra?

El gran pecado, tanto si buscabas una adaptación como una miniserie original está en que no ha querido arriesgarse como para tomar su propio camino, pero no ha querido tampoco dejar las cosas iguales y ha pretendido innovar sólo un poco. El resultado ha sido una serie que empezaba decente para acabar en un batiburrillo de escenas con poco sentido en el que, sencillamente, se intenta salir airoso para que el final de la miniserie sea lo más parecido al del libro, pero dejando por el camino que las épicas historias de amor sean romances de verano, las historias de venganza sean cutres rencillas y las historias de redención directamente ni existan, mientras el espectador se pregunta, ¿qué acaba de pasar?

Si sencillamente la productora Starz hubiera decidido acortar las tramas lo hubiésemos encontrado normal y lógico, pero el intento de hacer que casi todo apareciese la convierte en una obra mediocre. Algo bastante escandaloso si tenemos en cuenta que el propio Ken Follet supervisó el guion y que Sergio Mimica-Gezzan era el director. ¿Creéis que no lo notaréis aquellos que no habéis leído el libro? Poco probable. Los batiburrillos de escenas, la dirección confusa y los montajes mediocres los puede notar cualquiera y la precipitación de los acontecimientos también.

Posiblemente la esencia de la historia esté ahí. Obviar las partes políticas me dolió bastante y la simplificación de los personajes y sus historias dolerá posiblemente a cualquiera que guste de historias complejas y que entendiera el libro de Los pilares de la tierra como un estudio de los seres humanos y sus motivaciones. Dicho de otro modo, la adaptación de John Pielmeier satisfará a las masas pero restará valor al libro para todo aquel que piense que “con ver la serie, ¿para qué me voy a leer el libro?”.

Los pilares de la tierra

Los pilares de la tierra
60

NOTA GLOBAL

6/10

    Destaca en:

    • Ambientación decente
    • La serie presenta una historia interesante

    Podría mejorar:

    • No es una fiel adaptación
    • Resta valor a la obra original
    • La segunda mitad de la miniserie pierde el norte
    • Las actuaciones son, en general, mediocres

    About Susana "Damarela" Rossignoli

    Susana Damarela es fundadora de Generación Friki. Gran apasionada de la lectura y el cine, puede leer un libro cada día de la semana sin despeinarse. También le encanta el deporte, el rock, las juergas y el kalimotxo. Sus juegos favoritos son el Tetris y el Starcraft II

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