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DUNKERQUE: mucho ruido y pocas nueces

Christopher Nolan es un director que no deja indiferente a nadie, y ya sea hablándonos a través de los sueños de Origen, la narrativa fragmentada de Memento o los adornos espacio-temporales de Interstellar parece que Nolan siempre tiene algo que contar, y que siempre tiene que hacerlo con alguna vuelta de tuerca, alguna peculiaridad o alguna “argucia” que haga de su película algo diferente y no un simple blockbuster palomitero (que también) sin ningún contenido ni mensaje.

Parece que con Dunkerque (o Dunkirk – 2017 -, como prefiráis) Nolan ha querido llevar su cine a nuevos territorios, y que la película, ganadora de 3 Oscars y aderezada con un reparto de primera categoría, se mueve más que nunca en ese particular limbo entre cine de autor y comercial que tanto le gusta al director, haciendo gala de herramientas y técnicas de metraje refinadas a lo largo de su carrera en la que es, posiblemente, su película más interesante desde un punto de vista  técnico, pero también la más carente en cuanto a personajes e historia se refiere.

Para los que no la conozcáis, Dunkerque nos cuenta los hechos acontecidos en la ciudad francesa del mismo nombre que, en 1940, fue el escenario de la desesperada operación de rescate de más 300.000 soldados ingleses, franceses, belgas y canadienses que se encontraban sitiados por el avance de las fuerzas alemanas en torno a la ya mencionada ciudad

No es una película de guerra al uso

Porque son las monumentales playas de Dunkerque las auténticas protagonistas de una cinta más interesada en la forma que en el contenido, centrada en ofrecer un relato personal, crudo y cercano de la guerra y prescindiendo de florituras y de grandes momentos épicos para ofrecer historias pequeñas y aisladas en las que soldados anónimos intentan sobrevivir en un mundo tan hostil como inhóspito.

Y es en este aspecto, en ofrecer un relato bélico crudo y cercano, donde Dunkerque realmente brilla, siendo la película toda una muestra de lo que se puede hacer sin recurrir a grandes recursos hollywoodienses, sin explosiones ni tiroteos (los hay, pero como si no), sin glorificar la guerra y centrándose en el punto de vista del soldado para retratar una “batalla” marcada por la angustia y un omnipresente sentimiento de apremio, con los alemanes pudiendo avanzar en cualquier momento y una evacuación que parece que no va a llegar nunca.

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Dunkerque es la historia de individuos inmersos en algo mucho mayor que ellos mismos.

Y esto Nolan lo borda, desde la escena inicial con los soldados esperando en silencio en la playa mientras son bombardeados por el enemigo, a las numerosas y opresivas escenas de barcos hundiéndose con soldados dentro o la amenazante figura de los cazas alemanes dominando el cielo en todo momento. Todo en Dunkerque está destinado a hacernos sentir inmersos en la guerra, en la violencia inherente a ella y en el sentimiento de alienación e impotencia de soldados que se encuentran perdidos en algo mucho más grande que ellos mismos.

Es algo que se consigue gracias a un ritmo excelente, que no perfecto, y a un uso de la música y el sonido del que ya hablaremos más adelante y que no hace sino sumarse al resto de elementos de la cinta para conseguir un conjunto realmente creíble, opresivo y que, en general, resulta todo un deleite para los sentidos.

Buena, sí, pero no perfecta

Pero todo esto, cómo no, tiene un precio y, si bien Nolan consigue retratar la guerra de forma excelente, lo hace sacrificando a cambio ciertos elementos que hoy en día se dan por sentados en una película, y cuya ausencia acaba transformando a Dunkerque en una suerte de documental glorificado centrado en contarnos lo ocurrido en una batalla y nada más.

Me refiero, cómo no, a la ausencia casi total de trama y arcos de desarrollo de personajes, que se mueven de un lado a otro como pollos descabezados y que, si bien se entiende como su (exitoso) intento de retratar la guerra sin adornos ni florituras, no deja de resultar algo extraño en una película, provocando una fuerte sensación de falta de objetivo o propósito y dejándonos sensaciones mezcladas cuando aparecen los créditos.

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El agua tiene una gran presencia en la película y llega a propiciar algunas escenas realmente opresivas.

Sí, es cierto que se puede argumentar que Dunkerque es lo que es y que pedirle otra cosa sería mear fuera de la taza, pero eso no significa que no se pueda aprovechar la película para explorar temas e ideas más allá del retrato vago y difuso que ofrece la película, y creo que el sentimiento de que la historia podría haber dado mucho más de sí está más que justificado.

Vale, sí, tenemos la idea de la supervivencia y hasta dónde somos capaces de llegar para vivir dando vueltas por ahí, pero tampoco es que sea un concepto que vaya a ningún sitio, más allá del breve comentario de un soldado, y tampoco es que la película ofrezca momentos especialmente crudos o perturbadores con los que dejar al espectador incómodo o preguntándose algo acerca de estos conceptos.

Y no es que no se pudiese haber hecho nada con esto, la cinta cuenta con escenas e imágenes realmente poderosas, como la del soldado adentrándose en el mar ante la desesperación presente en la playa, o la escena del mar en llamas con los gritos de las víctimas rompiendo el silencio, pero la película no ofrece ninguna reflexión, ninguna idea a la que agarrarse, y sea o no algo que se hace de forma intencional creo que empaña, sin ninguna duda, la percepción final de la película.

Tampoco ayuda su narrativa, inexplicablemente estructurada de forma no cronológica, y que sólo consigo entender como una expresión más de la obsesión de Nolan por el tiempo, tema predominante en su filmografía, y que aquí se siente fuera de lugar e innecesariamente enrevesado,

No es que sea desastroso, la idea de establecer tres frentes que acaben confluyendo en uno no está mal, pero esta ahí porque al director le ha dado la gana, no porque aporte algo a la película.

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A pesar de llevar la cara tapada casi toda la película, Tom Hardy se las apaña para seguir siendo carismático.

¿Por que utilizar a actores de la talla de Tom Hardy (Mad Max, Taboo, El renacido…), Kenneth Branagh (Asesinato en el Orient Express, La Cenicienta, las adaptaciones de las obras de Shakespeare…) o Cillian Murphy (28 días después, Batman Begins, Inception…) si no vas a hacer nada con ellos? Da la impresión de que están ahí como reclamo y porque le gustan mucho al director, no porque tengan algo que aportar a la trama o la película, lo que resulta tan triste como decepcionante, y más si tenemos en cuenta que un novato como Harry Styles (ex-miembro de One Direction) tiene un papel mucho más interesante que los de dichos actores, una pena.

La importancia de la música y el silencio

Por suerte Dunkerque consigue destacar gracias a su inteligente uso de la música y los silencios, utilizados para crear y hacer énfasis en ciertos momentos de tensión y que se funde a la perfección con las composiciones de Hans Zimmer, sin grandes temas especialmente reconocibles pero con un buen uso de motivos y detalles como el tic-tac de un reloj, para crear algo muy convincente y efectivo a la hora de funcionar en sinergia con lo que se muestra en pantalla; nada que reprochar en este apartado.

Al final, Dunkerque puede no ser perfecta, no es la mejor película de Nolan, pero tampoco la peor, y los tres Oscars ganados (mejor edición, mejor edición de sonido y mejor mezcla de sonido) atestiguan mejor que nunca lo que la película consigue hacer bien.

Porque Dunkerque es muy buena en lo que hace y, si bien sus fallos a la hora de desarrollar personajes o una trama propiamente dicha consiguen empañar ligeramente el resultado global, al final del día sigue tratándose de una estupenda cinta, marcada por su intachable factura técnica y elevados niveles de producción, en la que merece la pena que os sumerjáis al menos una vez en vuestra vida.

Dukerque

Dukerque
7.8

NOTA GLOBAL

7.8 /10

Destaca en:

  • Ofrece un retrato creíble y cercano de la guerra
  • Gran trabajo de edición y montaje
  • Buen uso del sonido, la música y el silencio

Podría mejorar:

  • Se echa en falta una trama más potente o personajes más desarrollados
  • Desaprovecha por completo a Tom Hardy y Cilian Murphy (y a casi todos sus actores)
  • La existencia de varias lineas temporales es completamente innecesaria.

About Mr. Thanos

Mr. Thanos nació con un sable láser en una mano y el guantelete del infinito en la otra, adora el cine, los libros, comics , videojuegos, mangas y animes, si son gore mejor. Es recomendable no darle de comer a partir de las 12

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