Pagina principal > Cine > HELLBOY: lo que pudo ser y no ha sido, ¿la culpa es de la censura?

HELLBOY: lo que pudo ser y no ha sido, ¿la culpa es de la censura?

Mi primer pensamiento sobre Hellboy (2019) es para vosotros, lectores, y mi buen deseo de tranquilizaros: Milla Jovovich no aparece demasiado en la película, así que no puede estropearla en demasía. Esa imagen del esperpéntico cartel vertical, donde ella aparece en primera plana, sólo es un indicativo del peso que esta modelo y actriz tiene en Hollywood, aunque sea incomprensible para mí que tenga más importancia ella que actores de la talla de David Harbour (Hellboy), Ian McShane (el padre adoptivo de Hellboy) o Daniel Dae Kim (el militar que ayuda a los dos anteriores).

Y para todos los fans del personaje de cómic de Hellboy, obra de Mike Mignola, o de las películas dirigidas por Guillermo del Toro y protagonizadas por Ron Perlman, esto finalmente no es una secuela, sino un reboot, esta vez dirigida por Neil Marshall (The Descent, Centurion…). Es decir, vuelta a empezar con la historia del personaje.

El trío protagonista.

En una época en la que estamos hastiados de remakes, reboots y adaptaciones, la decisión del creador del personaje, Mike Mignola, de hacer un reinicio de la saga resulta incomprensible, como si no le hubiera gustado lo que Del Toro hizo en su momento y quisiera hacer borrón y cuenta nueva, siendo la clasificación R y los actores antes mencionados el único atractivo del film y su gran diferencia con las dos anteriores películas.

Es por ello que posiblemente os sintáis decepcionados con la decisión de eliminar escenas violentas antes de emitir la película en pantallas españolas. El carácter irónico y socarrón de Hellboy se afianzaba con esas escenas gores de las que hemos sido privados (¿quizás cuando se venda en dvd y/o bluray?), provocando además que algunas escenas carezcan de lógica o se resuelvan de manera poco satisfactoria y, en general, destrozando el tono oscuro que debía caracterizar a la película que, como fan que es Mike Mignola de los mundos de terror y fantasía de Edgar Allan Poe o Lovecraft, debía imbuirnos de experiencias paranormales y sobrenaturales.

Por si a estas alturas no os lo imaginabais, Hellboy no es nada del otro mundo. La historia ya la conocemos: este demonio, llamado Anung-Un-Rama, invocado por los nazis para desatar el Mal en la Tierra y salvado y criado por militares norteamericanos desde que era un bebé (¿nadie está pensando en Goku? ¿o por lo menos en la leyenda china Viaje al Oeste?), debe salvar al mundo de su mayor amenaza: él mismo. Y no, no es la bruja Nimue (Milla Jovovich), ya que esta, en su afán de venganza, cuando recupere sus poderes, hará que Hellboy tenga que asumir que su existencia está ligada a la aparición del Apocalipsis que termine con la Humanidad, así que su presencia como villana es relativa.

Hellboy-2019-Generacion-Friki-Texto-2

Aunque ya esté un poco trillado, esa historia origen del personaje, donde el héroe de turno se enfrenta a su némesis, luchando contra una naturaleza dispar en la que el Bien y el Mal pugnan constantemente (a ver, Batman, Hulk, un largo etcétera) es algo habitual en el mundo del cómic y, por ende, en las películas resultantes de sus adaptaciones.

Ese paso de descubrimiento de orígenes, lucha interna, aceptación del yo más profundo y, por el camino, no matar a sus seres queridos, es la intención que se esconde tras un film que, como diría John Hammond, “No ha reparado en gastos” a la hora de mostrar, por medio de unos efectos especiales intachables, criaturas de horror y fantasía sacadas del folklore popular y de la mitología rusa, japonesa, nórdica o griega, entre otras y que, sin duda, acompañan mejor a este Hellboy más tosco y a las escenas de violencia que propone, que el anterior Hellboy, más para todos los públicos.

Quizás es por toda esta puesta en escena con gigantes, vampiros, una maravillosa Baba Yaga, monstruos inspirados en Silent Hill y todo ese despliegue continuo de morphing (gracias, Willow, por ofrecernos semejante regalo en forma de efecto especial) que esperábamos que a la violencia y al gore lo acompañaran un guion y unas actuaciones a la altura y, sin embargo, en parte porque la mayoría de los actores no dan la talla, y en parte porque el guion se ve alterado al eliminar la violencia explícita, convirtiéndose en una película anodina, nada da la talla en Hellboy.

Hay quien piense que puedo exagerar, que simplemente es una presentación de un superhéroe más dentro del ya amplio espectro que nos ofrece el cine; bruto como Hulk, taciturno como…pues como cualquiera del elenco de The Defenders, y socarrón al estilo Iron Man. Sin embargo, cuando se decide eliminar parte de la esencia de un personaje, en este caso esa decisión de prescindir de su brutalidad y su grotesca fuerza que desembocaba en mucha, mucha sangre, para simplemente convertirse en un Obélix dando tortazos, todos hemos perdido la posibilidad de desligarnos de las visiones blancas de Marvel y sus films para ver cómo, por una vez, un superhéroe entraba dentro del cine de terror.

Hellboy-2019-Generacion-Friki-Texto-4

Con la Hellboy del 2019, o por lo menos la versión que nos ha llegado a nosotros, tenemos una película entretenida y con buen ritmo, rica en efectos especiales y con actuaciones mediocres. Puesto que la censura de la violencia ha traído un problema tanto de montaje como de comprensión del personaje, Hellboy se convierte en una película de tortazos difícil de enmarcar, ¿acción, superhéroes, terror? Pero que nos dejará con la sensación de que era una visión del Chico Infernal que bien merecía que Vértice360 hubiera dejado al sangriento Neil Marshall hacer lo suyo.

[amazon_link asins=’B07KPK63RN,B0721T72YF,1506711774,B0053C8GHO,B0053CA3ZM,8496370283,8467916060,8417441786′ template=’ProductCarousel’ store=’generacionfri-21′ marketplace=’ES’ link_id=’21257283-a2a7-4d41-9e72-5303eb7cad81′]

About Susana "Damarela" Rossignoli

Susana Damarela es fundadora de Generación Friki. Gran apasionada de la lectura y el cine, puede leer un libro cada día de la semana sin despeinarse. También le encanta el deporte, el rock, las juergas y el kalimotxo. Sus juegos favoritos son el Tetris y el Starcraft II

También te puede interesar:

ONE PUNCH MAN T2: un golpe igual de poderoso, pero no tan bonito.

La segunda temporada de One Punch Man se nos presenta como una continuación más que digna de la primera temporada, consiguiendo mantener nuestro interés con una trama y unos personajes que están más en forma que nunca pero que, por desgracia, no cuentan con una animación a la altura con la que redondear el conjunto.

STRANGER THINGS 3: ¿es malo un poco más de lo mismo?

Stranger Things 3 fracasa en su intento por ofrecer algo diferente (si es que lo intenta) pero consigue mantener las altas cuotas de calidad en una temporada muy interesante, entretenida y que sabe mantenernos pegados en la pantalla hasta su (previsible) desenlace.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *