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SOMOS LOS MILLER: sexo y drogas sin hipocresía

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Parece que el otoño viene cargado de sorpresas en cuanto a comedias se refiere. Ya van dos y han resultado frescas, divertidas y con (¡por fin!) algo de originalidad. En esta ocasión traemos Somos los Miller (We’re The Millers) que es una suerte de comedia de humor absurdo, sin mucho amorío detrás y pocas moralejas al final de la peli. Por supuesto, el happy ending sigue estando, que para algo se trata de una comedia, pero no resulta excesiva en casi ninguno de sus aspectos.

Pero de humor absurdo estamos hablando y me encanta lo bien que lo saben utilizar en Somos los Miller. Y es que no hay otra forma de tomarse la película. Seguro que en EEUU han puesto el grito en el cielo con su hipocresía barata con los temas de drogas y sexo, pero aquí no somos así, y somos capaces de encontrar divertidas escenas con las que allí se escandalizarían. Por ejemplo, el tema de los policías corruptos y el intercambio de favores sexuales.

No olvidemos que tenemos que sumergirnos en lo absurdo de la situación (camello de poca monta extorsionado por su jefe se busca familia de alquiler para que le ayuden a pasar un cargamento de droga de México a EEUU), así que el hecho de que el camello no sepa dar consejos o no sepa llevar una relación padre-hijo no es algo que debiera extrañarnos. Por el contrario, podríamos reflexionar sobre lo triste que puede llegar a ser nuestra vida si nos damos a malos vicios. (Que para eso están los americanos, para demostrarnos que los buenos, aunque lleven malas vidas, son buenos, con sus escrúpulos y su corazoncito y todo eso).

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¡¡Topicazos al canto!!

Por supuesto, el guion trata de ahondar en el consabido tema de la importancia de la familia nuclear como sostén de buenas costumbres. No es sólo la nostalgia de tooodos los personajes, o las ganas de tener una familia normal, o por lo menos tener una familia, sino cómo puede ser tu vida si no la tienes. Y eso, es un punto a favor de la película. Sacad de ahí vuestra moraleja.

Me ha sorprendido esas críticas que la califican de soez y vulgar. Cierto es que no me es agradable oír mencionar los atributos masculinos más de lo estrictamente necesario, pero me considero una persona que no se ríe con las vulgaridades de las películas a las que últimamente nos tienen acostumbrados el cine, y con Somos los Miller me he reído. Y mucho. ¿Es que se os ha olvidado que el objetivo de esta película sólo era hacernos reír? El cine entero se partía de risa y no creo que nadie cayera en el gafapastismo de pensar que era tópica o irreal (vamos, es que por regla general las comedias en el cine son realistas, ¿verdad?). Sí que habría eliminado algunas secuencias que resultan demasiado obvias o previsibles (ejemplo: la escena de la araña) en pos de darle algo más de calidad a la cinta.

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Supuesta familia normal

Otra de las razones de su originalidad es que la inclusión del personaje entrañable, bobalicón y con unos centímetros menos de sesera de lo habitual no sufre una evolución brutal en la película. Cierto, tiene su recompensa (y ya era hora de que la tuviera), pero sigue siendo una buena persona. No tiene que verse inmerso en la marabunta ordinaria que le rodea. Este personaje es Will Poulter que ha pegado un estirón desde la grandiosa Son of Rambow (2007) y sigue demostrando que tiene algo que ofrecer. Molly C. Quinn, sin embargo, podría haber dado más de sí. Le queda mucho para desprenderse del aura de Castle.

Y por último, señalar que es posible que los dos adultos escogidos para la película, Jennifer Aniston y Jason Sudeikis sean la sorpresa en el reparto. ¿Quién no ve una película de Aniston y le da la sensación de que repite una y otra vez su papel…de Rachel en Friends? Me resistía a ver la película desde que ví que aparecía ella; sólo el tráiler y el hecho de que los guionistas fueran Steve Faber y Bob Fisher me hizo cambiar de opinión. (Detalle, no veáis el tráiler más de una vez porque es bastante spoiler de la película). Afortunadamente aquí no hace gala de sentimentalismos baratos sino que ofrece una versión muy fresca de sí misma. También es cierto que cuando estas actrices llegan a ciertas edades, parece que tienen que justificar en pantalla que todavía están buenas.

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Jennifer Aniston, apostando por ella misma

Jason Sudeikis no hacía mala pareja con Owen Wilson en Carta Blanca así que me permití pensar que iba a dar espectáculo en Somos los Miller. Lo cierto es que la cinta tiene un ritmo frenético y no todos valen para hacer ese tipo de papeles.

Total, que disfrutéis de la película sin intentar entrar a juzgarla demasiado. Al fin y al cabo, no hay nada realmente escandaloso, y los supuestos cuatro raros y asociales protagonistas en realidad sólo necesitaban un empujoncito para demostrarse que pueden ser una familia. ¿Quién sabe lo que podríamos encontrar si abriéramos una puerta cualquiera de una casa cualquiera? ¿Encontraríamos una familia “normal”?

Somos los Miller

6.5

NOTA

6.5/10

Destaca en:

  • Divertida y sin alardes
  • Actuaciones decentes
  • Original

Podría mejorar:

  • Ligeramente ordinaria
  • No se rompe la cabeza con los chistes ni con la moraleja

About Susana "Damarela" Rossignoli

Susana Damarela es fundadora de Generación Friki. Gran apasionada de la lectura y el cine, puede leer un libro cada día de la semana sin despeinarse. También le encanta el deporte, el rock, las juergas y el kalimotxo. Sus juegos favoritos son el Tetris y el Starcraft II

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