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YAKUZA GIRL: colegialas asesinas con magias eróticas

Yakuza-Girl-PORTADA

Cuando ya creíamos que nadie podía hacerle sombra a Mayu Shinjo en aquello de trabajarse el erotismo con historias increibles, llegan Masaki Motonaga (guión) y Yugo Okuma (dibujo) para dejarnos boquiabiertos con “Yakuza Girl” (2008), una obra que roza lo hentai, no por lo explícito de sus escenas (que también, no nos confundamos), sino por la expresividad de sus personajes y el erotismo del ambiente que envuelve las acciones.

Yakuza Girl es un shonen que cuenta la historia de Fumihiro Sengu un chico que, queriendo cumplir los deseos de su anciana abuela, entra en el Instituto Dai Hom´Ei de Hiroshima para buscar una buena chica a la que convertir en su esposa. Al poco de llegar cree haberla encontrado en la figura de la silenciosa Akari Semimaru, pero conseguir que le acepte como novio es más complicado de lo que parece en un instituto en el que para sobrevivir, hay que matar. Literalmente. Unos bandos luchan contra otros consiguiendo ser el colegio con la tasa más alta de muertos de la historia de la ficción. Primero el Dai Hom´Ei y luego está “Battle Royale“. Echar cuentas.

Pero la competitividad no implica que cada uno luche por su lado. Quizás es por esos ideales que siempre impregnan los mangas y animes japoneses, pero la lealtad y el poder ninkyo (sentimiento de lealtad entre yakuzas) son lo que permiten a Fumihiro sobrevivir. Akari recibe una orden directa de la Gran Maestra de su clan, el del Gusha Senmetsu, de proteger al novato y asustadizo Fumihiro a toda costa. Y es que en este mundo de yakuzas hay mucha la gente que quiere matarle, puesto que sólo la Gran Maestra Reiko ve en él un gran potencial. Tampoco Fumihiro termina de creerse lo que le está pasando, y es normal si tenemos en cuenta que los chavales adolescentes, para subir su nota, no se dedican a estudiar, sino a reunirse en clanes y matarse entre ellos. Un muerto, un punto. Muy sencillo.

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El protagonista y su amada,
en plena batalla
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A la Gran Maestra le encantan
los rituales… llenos de fanservice

El amor de Fumihiro por Akari, que se va consolidando a medida que avanza el manga, le lleva a aceptar el shikigei (espíritu invocado para servir) que se muestra a través de tatuajes en el cuerpo. Los alumnos sufren mutaciones y poseen poderes que les ayudan en su lucha diaria contra los otros clanes (lo cual recuerda un poco al manga “Fairy Tail“), sin embargo, aquello tiene un doble rasero, porque muchos acaban por convertirse en monstruos asesinos.

Asistimos pues a un manga lleno de peleas, mucho despelote, un misterio por resolver cuya clave se encuentra dentro del protagonista, humor negro y sí, lo repito, fan service para saciar al más curioso. Habrá opiniones para todos los gustos; si bien es cierto que en obras como “Love  Hina” o “Ichigo 100%” hay fan service en gran cantidad, y a veces forzado, aquí, que muestran muchísimo más, quizás por ese muestrario de muerte y destrucción que lo impregna todo, el fan service cobra un sentido más poético, más justificado y hermoso.

A esta belleza ayuda un dibujo trabajado y muy erótico. No hay duda de que es muy bueno, pero también muy confuso, sobre todo en las ocasiones en que muere gente, que no acaba de quedar muy claro cómo. Por ello, aunque está muy en la línea del shonen actual, tiene altibajos.

No obstante, se trata de un manga de dos tomos de fácil lectura y rápido disfrute. Para aquellos que se quieran iniciar en el género, resulta una buena opción por su longitud, aunque se llevarán una impresión errónea dado su erotismo. Para los habituales, descubrirán que la historia es tan fresca e interesante, que dos tomos se les harán poco.

6.5 Stars (6,5 / 10)

 

About Susana "Damarela" Rossignoli

Susana Damarela es fundadora de Generación Friki. Gran apasionada de la lectura y el cine, puede leer un libro cada día de la semana sin despeinarse. También le encanta el deporte, el rock, las juergas y el kalimotxo. Sus juegos favoritos son el Tetris y el Starcraft II

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