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BOJACK HORSEMAN: Tener una depresión de caballo nunca fue tan literal

Pensar en series de animación occidental para adultos es acordarse, casi por acto reflejo, de maravillas como Los Simpson, Padre de Familia, Futurama o South Park, obras con un éxito indiscutible y que han tenido un impacto social y cultural verdaderamente destacable.

Por eso, a veces resulta muy difícil darle una oportunidad a series nuevas que, aparentemente encuadradas dentro del mismo “género”, intentan encontrar su lugar en un medio tremendamente saturado y, a la vez, hacerse un hueco en el corazón de los espectadores junto a gigantes como la (casi) incombustible familia amarilla, casi nada.

Bojack Horseman es una de esas series que, creada por Raphael Bob-Waksberg y distribuida por Netflix en 2014, narra las desventuras de Bojack Horseman, un caballo antropomórfico y vieja gloria de la televisión que pasa sus días ahogando sus penas en alcohol y reviviendo tiempos mejores en su mansión de L.A.

Bojack, que en los 90 protagonizó una popular sitcom llamada “Retozando”, es un famosillo de tres al cuarto que se encuentra en el punto más bajo de su carrera y que, deseando recuperar su fama perdida, decide que ya va siendo hora de contar la historia de su vida y publicar sus memorias, el único problema es que para poder hacerlo primero tiene que escribirlas…

¿Como manejar una depresión cuando tienes todo lo que cualquiera podría desear? Con mucho whiskey, por supuesto.

Puesto así, el argumento podría parecer completamente normal de no ser por un pequeño detalle: Bojack Horseman es un caballo. Seguro que no se os ha pasado que el bueno de Bojack tiene poco de humano y lo cierto es que, lejos de ser un detalle graciosete o algún tipo de chiste algo raruno, la convivencia de humanos “normales” y de animales antropomórficos es una de las señas de identidad de la serie y que, si bien puede resultar algo rara al principio (sobre todo en lo que a relaciones sexuales se refiere), acaba convirtiéndose en un recurso estupendo para propiciar todo tipo de gags y situaciones surrealistas la mar de divertidas: “Me encanta comer chocolate ¡pero podría matarme!” dice un perro en el supermercado.

Entre la comedia y el drama

Y hablando del humor, la aproximación de Bojack Horseman al mismo es, como mínimo, poco ortodoxa y, si bien de primeras puede ser muy sencillo clasificar a la serie como una comedia, a medida que vamos avanzando nos damos cuenta de que el humor es tanto un fin como un medio para contar la historia y que, al igual que ocurre con Rick y Morty, hay un mensaje muy claro y definido debajo de todas esas bromas.

Esto es precisamente, lo que más diferencia a Bojack Horseman de series como Los Simpson donde, si bien hay espacio (y mucho) para la sátira y el humor inteligente, conceptos como el de “desarrollo de personajes” brillan por su ausencia y donde tampoco podemos encontrar una trama general que trascienda su formato episódico.

Pero todo esto no sería nada del otro mundo sin contar con la que muy posiblemente sea la seña de identidad más característica de Bojack Horseman: el drama. Y es que si nos olvidamos de todo el aspecto cómico y satírico de la serie nos encontramos con una representación sorprendentemente cruda y compleja de la naturaleza humana. Puede sonar algo pedante, pero os aseguro que la historia del caballo alcohólico es una de esas  obras que se sienten significativas, relevantes y que, en definitiva, son capaces de llegarte a la patata con una facilidad asombrosa.

Y con esto no me refiero a complicadas analogías o sutiles detalles de la trama que revelan, poco a poco, una filosofía oculta en determinados aspectos de la serie (que las hay), Bojack Horseman sabe perfectamente a lo que va y, al igual que ocurre con obras como Cowboy Bebop o la ya mencionada Rick y Morty, la serie abraza por completo la filosofía del existencialismo nihilista, presentando al espectador un Hollywood superficial y vacío en el que las celebrities buscan desesperadamente todo tipo de distracciones y proyectos que los mantengan ocupados para así no tener que lidiar con el absurdo de una existencia sin propósito ni sentido.

Los chistes con animales son una constante, algunos son tan tontorrones como divertidos.

Así, Hollywood supone un escenario perfecto en el que dar rienda suelta al personaje de Bojack, un “hombre” hastiado, deprimido y anclado al pasado que es incapaz de mantener relaciones saludables con otras personas y que busca desesperadamente algún sentido en la cadena de desafortunados eventos que supone su vida.

La abrumadora idea de que no existe ningún orden o propósito en nuestro universo y de que, por lo tanto, cada individuo es responsable de todas y cada una de las decisiones que toma a lo largo de su vida, supone la piedra angular en torno a la que gira Bojack Horseman, una ideología que queda perfectamente expuesta a través de los deprimentes monólogos del protagonista y que son capaces de dejarnos con muy mal cuerpo en determinadas situaciones.

Aun así, y a pesar de la tremenda carga dramática de la serie,  Bojack Horseman sigue siendo una obra que nos narra su historia en clave de humor y, precisamente, es en esta dualidad y en saber manejar a la perfección la dinámica entre la comedia y el drama, donde la serie consigue brillar con más fuerza y revelarse como una de las propuestas más frescas y originales en el mundo de la animación para adultos.

Unos secundarios de lujo… casi siempre

Por supuesto, y como es de esperar en este tipo de obras, Bojack Horseman cuenta con una selección de personajes secundarios de lo más variopinta y que, por norma general, cuenta con una importancia y un desarrollo casi tan importante como el del personaje principal, siendo sus subtramas de gran relevancia para la serie y solo pecando de ser “de relleno” en puntos muy concretos y esporádicos de las 4 temporadas con las que, por el momento, cuenta la serie.

Animación sencilla pero efectiva

En cuanto a la animación, Bojack Horseman por un estilo sencillo pero efectivo, con personajes bidimensionales algo rarunos que, afortunadamente, cuentan con un diseño lo suficientemente interesante como para que desborden personalidad y sean reconocibles al instante.

Las referencias a la cultura popular son una constante, hay algunas bastante ingeniosas

No estamos hablando de nada particularmente especial en este sentido pero, a pesar de su sencillez visual, el show consigue sorprender con planos y secuencias muy inspirados y originales que aportan variedad al conjunto y que consiguen transmitir la sensación de que estamos ante algo muy, muy cuidado.

En conclusión, Bojack Horseman se perfila como una de las series de animación más redondas de los últimos años, con unos personajes bien construidos y desarrollados y con una trama interesante, con buen ritmo y, en definitiva, relevante. Puede parecer que apenas he dicho cosas negativas de la historia de Bojack pero es que hay muy poco que criticar a una obra que ha conseguido dar en el clavo y que, a pesar de no haber finalizado todavía, apunta a convertirse en uno de los referentes del género en los años venideros. Muy recomendable.

Bojack Horseman

Bojack Horseman
85

NOTA

9/10

    Destaca en:

    • Las situaciones derivadas de la convivencia de humanos y animales son realmente divertidas y dan mucho juego
    • El personaje de Bojack es un protagonista carismático y con el que es muy sencillo empatizar
    • El mensaje, profundo y relevante, que es capaz de transmitir la serie
    • Los personajes secundarios son, por lo general, geniales
    • La mezcla entre comedia y drama

    Podría mejorar:

    • Algunas subtramas no aportan demasiado a la historia y están ahí “de relleno”

    About Mr. Thanos

    Mr. Thanos nació con un sable láser en una mano y el guantelete del infinito en la otra, adora el cine, los libros, comics , videojuegos, mangas y animes, si son gore mejor. Es recomendable no darle de comer a partir de las 12

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