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DEATH STRANDING: ¿El Magnum Opus de Hideo Kojima?

Cuando Hideo Kojima “marchó” de Konami, dejando tras de sí el cadáver del preciado retoño que fue Metal Gear Solid, el futuro del director parecía incierto, y muchos nos preguntábamos cuál sería su siguiente paso tras haber perdido su saga estrella de manera tan accidentada.

Por suerte el japonés no nos ha hecho esperar demasiado y, tras una miriada de anuncios, de hype descontrolado y de meses preguntándonos que “cómo se juega a eso”, al fin podemos decir que Death Stranding (2019) está entre nosotros. Pero, ¿merece la pena invertir vuestro dinero en un juego de mensajería? ¿Dónde esta la gracia de andar sin parar entregando paquetes? ¿Estamos ante el walking simulator más pretencioso de la historia o se trata de una aventura que merece la pena experimentar?

Pero antes de nada tenemos que preguntarnos; ¿De qué va el dichoso juego?, pues resumiendo (no es preocupéis que no voy a soltar ningún spoiler), nosotros encarnamos al taciturno Sam Porter Bridges (Norman Reedus) una especie de super mensajero postapocaliptico que, por razones que no voy a detallar aquí, se acaba viendo involucrado en una misión para recorrer y reconectar América, que se ha visto sumida en el caos tras el “Death Stranding” y donde la mayoría de personas viven encerradas en búnkeres que les protegen de los numerosos peligros del mundo exterior.

Nuestro papel es conectar estos refugios a una especie de internet de ciencia ficción conocido como la “red quiral”, y para ello tendremos que patearnos lo que queda de los Estados Unidos entregando todo tipo de mercancías mientras intentamos que no nos maten por el camino.

El juego tiene un aspecto espectacular y nos regala estampas tan preciosas como esta

Y si la sinopsis ya resulta de lo más desconcertante lo mismo podríamos decir de la jugabilidad que, en general, consigue distanciarse enormemente de casi todo lo que hemos visto en la industria para ofrecernos una experiencia realmente única que, si bien no gustará a todos, es seguro que dejará en vosotros una marca difícil de borrar.

No me voy a meter a explicar todos sus sistemas en detalle, pero la idea básica es que nuestro papel es el de llevar una carga X de una localización a otra, asegurándonos de cumplir los detalles de la entrega (que pueden ir desde no golpear una carga frágil a no sumergir un paquete o a directamente llevarlo siempre en posición horizontal) y de no diñarla por culpa de uno de los muchos peligros que nos podemos encontrar.

Un escenario hecho así adrede

Y es que gran parte de la gracia en Death Stranding es que, a diferencia de lo que ocurre con la mayoría de títulos de mundo abierto, aquí el escenario deja de ser un mero decorado de cartón piedra en el que vivir nuestras aventuras para convertirse en EL elemento del videojuego.

Porque aquí no sólo importa que caminemos, sino cómo y por dónde lo hagamos, ya que no sólo tendremos que tener en cuenta cuanta carga llevamos y cómo la tenemos colocada, sino el tipo de terreno por el que nos movemos, su nivel de inclinación… y factores ambientales tan variados como los ríos, desprendimientos de rocas, la lluvia, la nieve o el viento.

En este sentido  Death Stranding hace un trabajo brutal a la hora de transmitir la sensación de carga, de peso y esfuerzo que hace Sam a la hora de recorrer los diferentes escenarios del mapa, y ayuda mucho el hecho de que tengamos que apretar los gatillos del mando para sujetar nuestra carga mientras recorremos zonas particularmente difíciles. Cada paso cuenta y, antes de saberlo, ya estaremos utilizando el escáner para planificar nuestra mejor ruta, utilizando cuerdas y escaleras para superar accidentes geográficos y hasta fijándonos en la predicción meteorológica para evitar el temido Declive, una lluvia que degrada nuestros paquetes y equipo a gran velocidad y que nos puede poner las cosas realmente chungas si no lo tenemos en cuenta.

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Utilizar herramientas como escaleras es vital para poder superar las dificultades del terreno.

Y sí, no todo es andar, también tenemos a nuestra disposición un par de vehículos con los que desplazarnos de forma más efectiva (y en los que podemos cargar nuestras entregas), además de una miriada de gadtes y juguetitos de todo tipo que iremos obteniendo a la vez que vamos reconectando las diferentes secciones del mapa y que hacen la suerte de sistema de progresión, ofreciendo un incentivo de lo más efectivo que nos invita a avanzar aunque sólo sea para ver qué cacharro nos darán a continuación.

Y hablando de los items, si bien la mayor parte de ellos están destinados a hacernos las entregas más fáciles (van desde diferentes exoesqueletos hasta un calentador para llevarnos cuando vayamos a zonas nevadas) también contamos con un arsenal nada desdeñable que nos ayudará a defendernos tanto de los enemigos humanos del título como de los EV’s, algo así como los “zombis” del título y que, en este caso, se manifiestan como criaturas invisibles sensibles al sonido que tendremos que evitar a toda costa. Hay varios tipos de armas para diferentes situaciones y, si bien se hace mucho énfasis en el sigilo, también podemos optar por liarnos a tiros tanto con los EV’s (para los que disponemos de armas especiales que usan nuestra sangre como munición) como con los humanos, a los que es mejor dejar inconscientes, ya que si los matamos sufriremos un impacto negativo en el juego.

Este juego no va de matar.

Al final, el combate es un sistema que esta ahí para aportar algo de variedad al conjunto y, si bien podemos afirmar que se trata de un aspecto del juego minimamente trabajado que no está implementado de cualquier manera, también es cierto que resulta algo tosco y que, si bien los enfrentamientos se resuelven de manera satisfactoria, la mayor parte de las veces resulta algo molesto tener que cambiar el ritmo tan pausado del juego por la acción directa.

Por suerte el combate es una parte muy pequeña de un título que no tiene miedo de ser diferente y ofrecernos un ritmo de juego muy calmado, contemplativo y solitario, que nos muestra paisajes tan reconocibles como extraños, que ocasiones parecen casi alienígenas y que pueden sobrecogernos con tan solo un vistazo a sus monumentales barrancos y praderas bañadas por la niebla.

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Las “Mulas” son locos de los paquetes que intentarán robarnos la mercancía a toda costa. Lo mejor es evitarlos

En este sentido sólo puedo hablar maravillas de un acabado gráfico que, si bien no es perfecto, nos ofrece unas vistas de lo más creíbles con un acabado en ciertos terrenos (como el musgo) que roza el fotorrealismo y que hacen de la aventura una que te entra primero por los ojos.

Este acabado gráfico no sólo es importante para la jugabilidad, sino para la historia que, sin entrar en detalles, consigue ser de lo más intrigante durante la mayor parte del título y que, si bien cuenta con una buena cantidad de “peros” (desde un notable estancamiento en el ecuador de la aventura hasta las típicas cinemáticas cargadas de exposición tan propias de Kojima) en general ofrece una trama memorable que sorprende por lo bien atado que queda todo al final y que, en general, hace un gran trabajo a la hora de transmitir las emociones de los personajes, gracias en parte a su apartado gráfico y a la importancia que se le ha dado a conseguir reflejar las interpretaciones de los actores de carne y hueso y sus avatares digitales, siendo uno de los mejores ejemplos que podemos encontrar a día de hoy en un videojuego y destacando especialmente la interpretación de Mad Mikkelsen como Cliff Hunger.

Al final, hablar de  Death Stranding es hablar de una obra única y muy difícil de definir que, sin duda dará mucho que hablar en los años venideros,; quizás por su componente social, del que no he hablado nada en este artículo y del que casi se podría escribir uno aparte, o quizás por sus paisajes, sus caminatas o su desconcertate universo lleno de misterios. Pero si algo me ha quedado claro es que Death Stranding se ha quedado conmigo mucho después de haberlo terminado, y si esta es la tónica que va a seguir Kojima de ahora en adelante estaré esperando su próximo juego con los brazos abiertos.

Death Stranding

9

NOTA GLOBAL

9.0/10

Destaca en:

  • La importancia del terreno y la carga a la hora de desplazarnos por el mapa
  • El sistema de progresión funciona bien y nos invita a seguir avanzado
  • La trama resulta muy original y, si bien no es perfecta, cuenta con una conclusión de lo más memorable.
  • Las decenas de pequeños detalles imposibles de enumerar en este artículo.
  • El apartado gráfico y sonoro.

Podría mejorar:

  • La historia se diluye notablemente durante el ecuador de la aventura y hace que perdamos un poco el interés.
  • El combate resulta mejorable.
  • A Kojima se le va de las manos con las cinemáticas.

About Mr. Thanos

Mr. Thanos nació con un sable láser en una mano y el guantelete del infinito en la otra, adora el cine, los libros, comics , videojuegos, mangas y animes, si son gore mejor. Es recomendable no darle de comer a partir de las 12

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