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HY BYE MAMA: Gente que no sabe despedirse.

Seriales, doramas, culebrones, novelas… hay un tipo específico de serie que, según del país del que provengamos, denominamos de una u otra manera. Hy Bye Mama (¡Hola y adiós, mamá!, 2020, tvN y Netflix, actualmente) tenía toda la pinta de entrar en alguna de estas categorías, pero me llamó la atención por su temática fantástica, en la que se mezclaba la tradición de la religión surcoreana con el folklore típico, lleno de espectros y fantasmas.

Cha Yoo-Ri (Kim Tae-hee) murió en un accidente de tráfico hace cinco años. No obstante, permaneció en la Tierra como fantasma observando a su marido, el doctor Jo Kang-Hwa (Lee Kyu-hyung) y a su hija recién nacida Cho Seo-woo (Seo Woo-jin). Cuando se le ofrece la oportunidad de volver como humana durante 49 días ella sólo piensa en pasar tiempo con su familia, pero Jo Kang-Hwa ha vuelto a casarse y ella sólo podrá permanecer en el mundo de los vivos si recupera su antiguo lugar.

Cuando la acción se plantea la reacción más obvia del espectador es la de “¡Cárgate a esa roba hogares y recupera tu sitio!”. La relación entre Jo Kang-Hwa y su nueva esposa, Oh Min-jung (Go Bo-gyul) no es muy buena ya que ella sabe que su marido sigue enamorado de su difunta esposa y no acaba de sentirse la nueva madre de Cho Seo-woo. Cha Yoo-Ri ha observado esto durante 5 años y no debería haber sido demasiado difícil animar a la madrastra a que se divorciara y, ¡hala!, serie completada en dos capítulos o menos.

Obviamente, las cosas se van complicando y una decisión tan sencilla como me voy a quedar en la tierra con mi esposo, mi hija y toda la familia y amigos que dejé atrás no puede tomarse tan a la ligera. Tampoco ayuda el hecho de que Yoo-ri es consciente de que Min-jung es buena persona y si en la vida real cuesta putear a alguien así, imaginaros en la ficción.

Lo que más se le puede achacar a Hy Bye Mama es la lentitud con que esas justificaciones llegan. Pasas demasiado tiempo sin entender por qué Yoo-ri no ocupa el lugar que le corresponde hasta el punto de exasperarte. Supongo que, para los acostumbrados a los doramas coreanos, es una serie que mide muy bien sus tiempos, yendo in crescendo tanto con la información como con las emociones. Pese a que nos hayamos acostumbrados a visualizar en la televisión hechos de fantasía que superan todo lo que pueda expresarse en palabras, los dramas costumbristas intentan impregnar de la más sencilla sorpresa un hecho tan inverosímil como que alguien vuelva de los muertos. Esta es, sin duda, la fase más lacrimógena de Hy Bye Mama y a la que menos estamos acostumbrados (como occidentales, como consumidores de ocio friki, etc), pero es sin duda la que le da la auténtica credibilidad.

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Las distintas manifestaciones del dolor.

Dado que no deseo estropear la media docena de sorpresas que tiene Hy Bye Mama en sus 16 capítulos, me gustaría ahondar en el aspecto más espiritual de la serie, que es el que realmente tiene valor. Por mi carácter, me cuesta empatizar con el trío amoroso, me da un poco igual quién sea la futura madre de la niña (tiene 5 años, muchos recuerdos no mantenemos de esa edad para abajo, seamos honestos) y disfruto mucho más con las sencillas y afables intervenciones de los abuelos (interpretados por Kim Mi-yung y Park Soo-young) y con las divertidas apariciones de los mejores amigos de los protagonistas, la resuelta cocinera Go Hyun-jung (Shin Dong-mi) y su marido el patoso doctor Gye Geun-sang (Oh Eui-shik), el dúo cómico de la serie.

La renuncia

Uno de los grandes temas de la serie y a través del cual se vertebra la misma es la renuncia. Estés vivo o muerto, la vida siempre va de despedidas. Ya sea hacia nosotros mismos o hacia los demás, esa despedida es necesaria tanto para aceptar la situación como para seguir adelante.

Sé que estas frases suenan a sermón de funeral o panegírico, pero la realidad es que la renuncia es una de las cosas que más nos cuestan del hecho de ser humanos. Pero la serie nos muestra una y otra vez, sobre todo a través del resto de personajes fantasmas, que la meta de la vida es llegar al final del camino y podernos decir: hemos hecho un buen trabajo.

¿Eres feliz? ¿Hiciste feliz a los demás?

Dice la religión católica que cuando muramos sólo se nos juzgará sobre el amor. Cuánto hemos amado a los demás, lo demás poco importará. Creo que la religión de Hy Bye Mama es la budista y como tal la serie está impregnada de máximas habituales de estas creencias. Un personaje en particular, una chamana llamada Mi-dong (Yoon Sa-bong), hace eco de estas creencias e impregna a los demás de la necesidad del cambio, mostrándonos otro de los grandes temas de la serie. La vida sigue, las cosas cambian, hasta aquello que creemos inamovible. Pero ello no significa que se olviden de ti o de lo que significaste. Esa huella que dejaste en el mundo modificó la vida de los que se han quedado y lo habrá hecho en la medida que tus acciones fueran relevantes.

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La importancia de la familia.

Así pues, se incide mucho en la idea de que tu vida no es sólo tuya, sino de aquellos que te vieron crecer, de los que dependen de ti y de los que recorren contigo el camino. La humanidad, hasta para los fantasmas, cobra especial relevancia dado que todos los personajes son conscientes de que son o han sido humanos y por ello deben estar agradecidos a lo que tienen y a lo que les es dado. De otra manera, esa humanidad se perdería. El trío protagonista se muestra como excesivamente generoso con las revelaciones de las que va teniendo conocimiento, demostrando una empatía y una sensibilidad que son el alma de la serie.

Los pétalos caen, pero la flor permanece.

Siguiendo con esos grandes temas, pero ligado tanto al de la renuncia como al del cambio, está el tema de la importancia que le damos a las cosas. La serie empieza con pérdidas y no hay ningún momento de frivolidad en los sentimientos de todos, amigos, familia, pareja… todos priorizan lo importante porque saben lo que han perdido. Una de las cosas que hace muy bien Hy Bye Mama es mostrarnos la repercusión de la pérdida en cada persona que está a nuestro alrededor y, con ello, mostrarnos qué cosas son importantes en la vida y, por tanto, cuáles no tienen valor.

Uno de los grandes problemas de introspección que tendrán que hacer los personajes es reconocer que eran demasiado buenos los unos con los otros y que, por la pena que sentían por el otro, han llegado a distanciarse. Quizás demasiadas enseñanzas para un k-drama de 16 capítulos, pero es que uno no puede evitar pensar al terminar de ver Hy Bye Mama en que la vida trata de lo que haces y cómo lo haces. Si lo pensáis, hay más momentos felices que tristes, así que es cómo llevamos ambos lo que nos define.

Hy Bye Mama

6.8

NOTA

6.8/10

Destaca en:

  • Sus enseñanzas son prácticas y hermosas.
  • Mide bien los tiempos para ir in crescendo en cuanto a información y emociones.
  • Desarrolla a cada personaje, tanto principal como secundario.

Podría mejorar:

  • Hay partes que podrían haber sido acortadas para resultar menos densas.
  • Sobran escenas de guardería.

About Susana "Damarela" Rossignoli

Susana Damarela es fundadora de Generación Friki. Gran apasionada de la lectura y el cine, puede leer un libro cada día de la semana sin despeinarse. También le encanta el deporte, el rock, las juergas y el kalimotxo. Sus juegos favoritos son el Tetris y el Starcraft II

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