THE FLASH: menos multiverso y más presente, por favor.

Si The Flash (2023) es la última película de DC antes del reinicio, ¿por qué verla? Y si es una más entre tantísimas películas de superhéroes, ¿por qué verla?

El agotamiento del cine de superhéroes es palpable. El público lleva hastiado un tiempo (yo pongo la línea en Vengadores: Endgame, de la competencia de DC) y sólo se han salvado de este cansancio algunas películas puntuales fuera de la llamada Saga del Infinito (que abarca las tres primeras fases del Universo Extendido de Marvel) y prácticamente ninguna película del Universo Extendido de DC. Pues eso: que han exprimido ya no la vaca, sino todo el rebaño, hasta que no ha quedado de él ni el redil.

Como siempre habrá el que diga “Es Flash, habrá que ir a verla”, o el que apueste por el blockbuster como primera opción cinéfila, no me esperaba yo el batacazo que se ha dado The Flash en taquilla y ya que lo siento por el pobre Andy Muschietti y su equipo. Pese a mi anterior argumentación, esta es una película que lleva queriendo hacerse desde el 2013 y que ha pasado por un proceso de producción que ríete tú de un vodevil. Digamos que, por su esfuerzo, se merecía haber triunfado tanto como se merecía una película técnicamente más redonda a nivel de guion y efectos especiales.

Por mi parte, tengo una página que se llama Generación Friki, se podría decir que no me queda más remedio que analizarla. Si he tardado tanto en hacerlo es porque a veces no sabes muy bien qué contar. Supongo que empezar por el argumento es un buen comienzo.

La idea es una adaptación del cómic de 2011 Flashpoint de Geoff Johns y Andy Kubert

Ezra Miller es el encargado de interpretar a Barry Allen / Flash. En esta ocasión viaja al pasado para evitar el asesinato de su madre, con consecuencias (EVIDENTEMENTE) diferentes de las planeadas. Bienvenidos al multiverso.

Me paso la vida recalcando en mis artículos que no hay que joder con los viajes en el tiempo. Ya no voy a acudir a las sagas de Terminator o Regreso al Futuro para explicar por qué es una mala idea jugar con el tiempo, pero si comedias románticas como Una Cuestión De Tiempo entienden que hay que tener cuidadito con lo que se hace, ¿por qué frikis de la ciencia ficción no se toman en serio este concepto? Simplemente, se te va a ir de las manos lo que hagas.

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Los conocedores de la historia de Flash en cómic sabemos de qué va flashpoint. Los seriéfilos quizás están viendo la serie de Flash que ilustra bastante sobre el tema. Unos y otros puede que nos preguntemos cómo pretenden ilustrarnos sobre el tema en una película de 144 minutos y dar respuestas convincentes.

Seamos sinceros. El que más y el que menos se ha enterado de que Flash en esta ocasión no puede contar con su grupito de amigos superhéroes (recordemos que es el mismo Flash que ya apareció en Batman v Superman de 2016, Escuadrón Suicida, la mala, la del 2016 y La Liga de la Justicia, la “breve”, la de 2017). Si comenzaba el artículo preguntando por qué tendríamos que ir a ver The Flash, la respuesta se encuentra en los compañeros que esta vez acompañarán a Barry en esta aventura. Queremos ver a ese inesperado hombre murciélago y un diferente personaje de Krypton. Vamos, que buscamos compaginar la sorpresa con la nostalgia, dos elementos que rara vez fallan en la gran pantalla.

Pero no sólo de guiños y easter eggs vive el cine…

Los guiños constantes a otras películas, series, cómics y en general a otras ficciones del universo de DC no son tan abrumadores como en otras ocasiones hemos percibido, pero el hecho de que no resulten el leitmotiv de la película no implica que siempre acierten con su inserción. No sé vosotros, pero yo no necesito pasarme la película haciendo check en mis conocimientos sobre el personaje y su multiverso a base de reconocer guiños. Prefiero una película que me enganche con su argumento, aunque este sea el consabido matar al malo y devolver el orden a la ciudad.

En particular, por la simple existencia del multiverso, el argumento y ejecución de The Flash es más complejo que el de otras películas de superhéroes (exceptuando, por supuesto, a Dr. Strange). La velocidad narrativa se hace necesariamente más rápida, el esfuerzo de comprensión del espectador tiene que ser mayor y su atención tiene que filtrar los personajes que van apareciendo en busca de lo más importante de cualquier película: el mensaje.

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Aunque no concebimos The Flash exactamente como una película de origen (gracias a Dios), la presencia de dos Barry Allen facilita a los guionistas la inclusión de los comienzos de Flash como superhéroe, así como nos permite interesarnos por la doble interpretación de Ezra Miller como dos Barrys diferentes. Ambos son, cada uno a su manera, inmaduros. Pero mientras las tonterías de uno son las propias de la despreocupada juventud, las del otro son las del egoísmo del que quiere cambiar la Historia en su propio beneficio. Me pasé cuatro (fantásticas) temporadas de El Ministerio Del Tiempo viendo cómo los agentes tenían que solucionar temas relacionados con el egoísmo de personas que querían cambiar el pasado, generalmente con resultados desastrosos.

Y todos entendemos a Barry. Todos, sin excepción, acabaríamos actuando como él si tuviésemos ocasión. Y nadie mejor que Batman o Superman, que han sufrido la pérdida de los padres, para entender los motivos de Flash para querer volver al pasado, pero la película desperdicia una oportunidad de oro para ofrecer algo diferente en este sentido.

Al César lo que es del César: es una película entretenida.

Sí que intenta transmitirnos esas emociones, pero el vertiginoso ritmo de la película nos lo impide. También influye el hecho de que, cuando todo es posible, nada nos preocupa. Esa amenaza no nos resulta tan peligrosa, ni los flashpoints tan definitivos, ni…. Nada. Confiamos en que la aparición de Michael Keaton nos depare buenos momentos y que Sasha Calle actúe decentemente y señalar a Maribel Verdú diciendo ¡esa es de las nuestras, es española! Y poco más. Sí, el reparto incluye a Michael Shannon, Kiersey Clemon, Jeremy Irons, Ron Livingston y, por supuesto, a Ben Affleck, pero nos cuesta emocionarnos y, en esta ocasión, no se trata de cansancio.

Lo cierto es que The Flash comienza de forma potente. La escena a cámara lenta de Flash salvando a los bebés es tan entretenida como original y promete un Barry Allen comprometido con su faceta de superhéroe, mientras lidia con sus cagadas. La coexistencia de dos Barrys también es entretenida, así como toda la parte de su reencuentro con Batman. Es en el último tercio donde vemos que esta, al igual que otras películas de superhéroes, comienza a fallar en los mismos puntos de siempre: importa más mostrar efectos especiales impresionantes (que en esta ocasión son de “meh”) que transmitir la importancia de vivir el presente y saber madurar respecto a nuestro pasado.

The Flash

6.3

NOTA GLOBAL

6.3/10

Destaca en:

  • La doble interpretación de Ezra Miller.
  • Esos Batman y Superman que no nos esperábamos.
  • Los momentos humorísticos no resultan forzados.

Podría mejorar:

  • Intenta meter cameos, homenajes y guiños en tal medida que pierde el norte.
  • Se requiere bastante más tiempo para contar esta historia en un tiempo narrativo adecuado.
  • El tercer tiempo se siente sobrecargado.
  • Usar la “cinta de correr cósmica” de Flash of Two Worlds hubiera sido más acertado que la decisión que finalmente utilizan en esta película.
  • Me pregunto cuánto de la vida personal de Ezra Miller en este momento habrá influido en los resultados en taquilla…

About Susana "Damarela" Rossignoli

Susana Damarela es fundadora de Generación Friki. Gran apasionada de la lectura y el cine, puede leer un libro cada día de la semana sin despeinarse. También le encanta el deporte, el rock, las juergas y el kalimotxo. Sus juegos favoritos son el Tetris y el Starcraft II

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