1917: las tentaciones del soldado William.

Con una película como esta, que no para de recibir premios este año en todas las galas a las que se presenta, me cuesta pensar que yo pueda aportar algo, de lo mucho que se está hablando de ella. 1917 es una de esas películas que posiblemente no vuelva a ver en mi vida (una mezcla de que no me va excesivamente el cine bélico, mezclada con que, aportado lo que aporta, ya no tiene interés para mí). No niego su valor como estudio cinematográfico, con su falso plano secuencia, su factura técnica, su intachable dirección…pero volvemos a exagerar a la hora de darle prácticamente la totalidad de los premios (recordemos anteayer en los Bafta 2020) olvidándonos del alma que tiene que aportar una película que quieren elevar ya prácticamente al nivel de clásico instantáneo.

Con un nombre como 1917 podemos imaginarnos que la película del director Sam Mendes está ambientada en la I Guerra Mundial (porque parece que no hay otra cosa, o hablamos de la 1ª o hablamos de la 2ª) y consiste en un road trip de zona A a zona B por parte de dos soldados (George Mackay en el papel del soldado William Schofield y Dean-Charles Chapman como el soldado Tom Blake) que tienen que entregar un mensaje para evitar una masacre. Una especie de Frodo y Sam yendo hacia el Monte del Destino, pero con trampas y alemanes por doquier.

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Sin embargo, ¿es esto lo que yo he visto? Porque si es así, ni os recomiendo ver la película. Mi lectura ha sido otra, una quizás más filosófica (como cuando analizábamos películas como Salvar al soldado Ryan, que su argumento tampoco era gran cosa), más dada a interpretaciones, a elucubraciones y, por ello, voy simplemente a contaros con qué me quedo yo de este film.

La figura del cabo Williams.

Cuando pienso en el soldado Williams me vienen a la cabeza muchos personajes, aquel soldado griego de nombre Filípides que corrió de Maratón a Atenas para dar la noticia de la victoria sobre el ejército persa; aquel Dante que recorrió los infiernos sufriendo y aprendiendo; aquella Cecilia de Roma, mártir cristiana sometida a múltiples suplicios…muchos son los nombres de héroes, mártires o humildes seres humanos que arrostraron peligros para cumplir con su deber, fuera cual fuese este.

William se siente en esta película como un Capitán Lawrence que es sometido a tentaciones una y otra vez y tiene él solo la decisión de seguir adelante o rendirse. Porque, aunque la película, desde la pequeña figura de un soldado, quiere mostrar la amplitud de los horrores de la guerra, en lo que realmente nos ilustra una y otra vez es cómo William podría abandonar su misión y, ¿quién podría reprocharle nada?

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Como nunca entramos en spoilers no explicaré cada una de las tentaciones más allá de lo obvio o que se puede visionar en el tráiler. En general, las tentaciones que sufrimos los humanos suelen ser bastante sota, caballo y rey, y en el caso de William están aún más claras dado lo concreto y difícil de su misión: la pena, el agotamiento, la comodidad, la seguridad, e incluso algunos sentimientos algo más elevados, como el amor, el honor o la familia, que por sí solos podrían justificar que abandonara su tarea.

Extrapolando su historia.

Es posible que se me echen encima los amantes del cine en general y del drama bélico en particular cuando digo que 1917 no me aporta gran cosa como película vista ya una vez. Quizás es que ya he visto muchas del género, quizás es que siempre encuentras alguna que retrate, como mínimo tan fielmente, la crudeza de la guerra y haga su propia propaganda antibelicista como lo hace esta; pero en realidad hay tanto cine por ver que intento que con un primer visionado la película me regale todo lo que tiene que ofrecer. Y una historia de supervivencia no es moco de pavo, pero odio los sentimentalismos y las nostalgias cuando se trata de la guerra, así que me centro en la figura de William que, a la postre, podríamos ser cualquiera de nosotros, y en extrapolar su historia a la vida diaria.

Todos somos luchadores a nuestra manera. Algunos nos rendimos, unas veces de forma temporal, otras definitiva, pero en general seguimos luchando por aquello que nos importa y por los principios en los que creemos. Puede que no sea el sentido cinematográfico que todo el mundo esperaba de 1917, pero es el mensaje para mí más fuerte y es con el que yo me quedo.

1917

7.2

Nota

7.2/10

Destaca en:

  • Su mensaje de silencioso heroicismo.
  • Su estupenda dirección.
  • Ambientación y fotografía.

Podría mejorar:

  • Si no fuera por su lado técnico, estaríamos ante una peli bélica más.

About Susana "Damarela" Rossignoli

Susana Damarela es fundadora de Generación Friki. Gran apasionada de la lectura y el cine, puede leer un libro cada día de la semana sin despeinarse. Como novelista ha publicado La Ciudad que Olvidamos (2024) y está centrada en la publicación de nuevos títulos. También le encanta el deporte, el rock, las juergas y el kalimotxo. Sus juegos favoritos son el Tetris y el Starcraft II.

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