SALLY HEATHCOTE SUFRAGISTA: la liga de las mujeres extraordinarias.

La historia de las mujeres es una historia de lucha. A día de hoy, con tantos medios gráficos y audiovisuales para plasmar esta lucha, podemos tener una visión cada vez más amplia y amena (sí, amena) de cómo la mujer fue conquistando derechos y cómo se hizo respetar como ser humano a todos los niveles. Hoy traigo Sally Heathcote Sufragista (2014), un cómic que nos cuenta una de esas luchas, la de la obtención del voto femenino en Inglaterra.

Mary M. Talbot, Kate Charlesworth y Bryan Talbot construyen en esta novela gráfica un relato conmovedor y trágico sobre el coraje que un grupo de mujeres extraordinarias tuvieron para fundar la National Women’s Social and Political Union (WSPU) y luchar por la obtención de derechos que a día de hoy consideramos básicos y que en la época de nuestros padres o abuelos todavía no estaban a nuestro alcance.

Y aunque la historia es fascinante, la primera pega que le encuentro a Sally Heathcote Sufragista es que requiere de un amplio conocimiento previo del movimiento sufragista femenino y de sus protagonistas. El cómic se ha convertido, igual que el cine o la televisión, en una forma de adquisición de conocimiento. Cuando leemos una biografía como esta (matizo, Sally Heathcote es un personaje ficticio basado en otros tantos reales y funciona a modo de homenaje por tantas mujeres anónimas) lo que queremos es conocer más sobre un tema. Tener, por lo menos, un acercamiento.

Os presento unas escenas que reflejan la situación del momento y las acciones de las sufragistas. A menudo, la WSPU apuesta por la acción violenta como método reivindicativo.

Si ahora tengo la sensación de estar abrumada es porque después de una primera lectura y una relectura los nombres de las sufragistas siguen bailándome en la cabeza. Igual que cuando leo una obra de un autor asiático y saco papel y boli para apuntarme los nombres, ya que todos se me antojan muy parecidos.

Y es que por Sally Heathcote Sufragista desfilan muchos personajes, casi todos femeninos, que conocerán los entendidos en la materia y, digo yo, el lector inglés. Múltiples personajes de gran relevancia para la Historia que aparecen un instante en el cómic y luego no vuelven a aparecer.

El color ayuda, pero no tanto.

La forma de presentar a los personajes es una maravilla. Las líneas, el trazo, las expresiones de los rostros, la composición gráfica con esas imágenes saliéndose de sus marcos… pero si algo destaca es el color. Un color que no sólo nos transporta a esa época, sucia, convulsa, sino que nos ayuda a identificar a unos personajes de otros.

Obviamente, es a Sally a quien, con su melena pelirroja, mejor distinguimos entre el resto de personajes, pero también hay momentos en el que esas notas de color ayudan a identificar los momentos más significativos de la lucha sufragista. El abrigo violeta de Emmeline Pankhurst, el uso de las banderas tricolor (violeta, blanco y verde) o la escena de las coles (con el uso del verde) ayudan a interpretar que esos momentos son trascendentes o que esos detalles deben ser destacados frente al resto de los elementos.

El uso del color para ayudar al lector a identificar los momentos y personajes importantes.

Y esto es importante porque la historia realiza muchos, pero que muchos saltos en la historia. Quiere contar demasiadas cosas y las condensa en pocas viñetas. Pero es que también finaliza una escena y no realiza ajustes de continuidad con la siguiente, resultando de ello una confusión que hace la lectura poco agradable.

Entiendo que la intención de los autores es mostrar el movimiento sufragista en su conjunto, pero demasiadas pequeñas tramas, todas tratadas de igual manera, no ayudan a crearte un mapa de la situación.

¿Tratadas de igual manera? No, hay una que no.

Igual por la relevancia para la historia de la protagonista, o quizás porque es lo que más impacta al lector, hay una trama que está tratada con más rigurosidad, dedicándole varias páginas y deteniéndose de manera más precisa en el mensaje que quiere difundir: la detención de Sally, su paso por la cárcel, la huelga de hambre, la alimentación forzosa y el post-cautiverio.

Las escenas de este calvario por el que pasa Sally son de una intensidad suprema. Tu vista no puede retirarse de los rostros demacrados de las prisioneras. Durante varias páginas se acentúa esa sensación que te acompaña durante toda la lectura: el cómic no te da un respiro.

En la cárcel y durante la huelga de hambre apenas hay diálogos. Son escenas mudas y de gran expresividad. Como una técnica de compensación por todas esas escenas tumultuosas en las que las sufragistas gritan en los mítines, lanzan piedras y se pelean. El contraste entre la cantidad de texto de estas últimas viñetas contrasta con el mutismo de Sally en la cárcel. En ambas hay reivindicación política, pero en una se usa el grito, mientras que en otra se hace uso del silencio.

Y gritos y silencio son las luces y sombras de Sally Heathcote Sufragista ya que las diferentes formas de lucha por el voto femenino, amén de otros derechos, se dan cita en la novela gráfica. Acción contra paciencia, lucha armada frente a diálogo, paz frente a guerra, machismo frente a paridad, pacifismo frente a patriotismo.

Este cómic no es perfecto, pero nosotros tampoco lo somos.

Sally Heathcote Sufragista es una novela gráfica tan especial como necesaria. Abarca desde finales del s. XIX hasta principios del s. XX con la Primera Guerra Mundial y a lo largo de sus 170 páginas (más una cronología, un estupendo apéndice, explicaciones de los carteles y fuentes) quiere hacernos partícipes de lo ardua y larga que fue la lucha por los derechos de las mujeres. Pero si el cómic es tan incómodo como visceral, su final no lo es menos, recordándonos de alguna manera que la lucha por la igualdad continúa. En la Inglaterra eduardiana se consiguieron muchos derechos, pero el camino sigue siendo muy largo y, si queremos hacer justicia a todos esos hombres y mujeres que lucharon para construir un futuro mejor para las generaciones venideras, su historia no se debe olvidar. Este cómic no es perfecto, pero nosotros tampoco lo somos.

Sally Heathcote Sufragista

6.8

NOTA

6.8/10

Destaca en:

  • El uso tan inteligente del color.
  • La trascendencia de la historia que cuenta.

Podría mejorar:

  • Demasiadas tramas y personajes apareciendo y desapareciendo.

About Susana "Damarela" Rossignoli

Susana Damarela es fundadora de Generación Friki. Gran apasionada de la lectura y el cine, puede leer un libro cada día de la semana sin despeinarse. Como novelista ha publicado La Ciudad que Olvidamos (2024) y está centrada en la publicación de nuevos títulos. También le encanta el deporte, el rock, las juergas y el kalimotxo. Sus juegos favoritos son el Tetris y el Starcraft II.

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