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LOS TRADUCTORES: escribir una novela es un arte, traducirla también.

Desde la singular Puñales por la espalda y los remakes de las obras de Agatha Christie de Kenneth Branagh me ilusioné con la idea de que el género detectivesco, a veces también llamado Whodunit, estaba experimentando un resurgir. Tenemos novelas y series, pero películas que encierren la esencia de un buen crimen o misterio con sus giros de guion, sus personajes grises, y sus muchos sospechosos con múltiples móviles… no, de esos no tenemos tantos. Los Traductores, de origen francés y estrenada en 2021 en España, no parecía formar parte de esas historias. Su tráiler la acercaba a obras como Exam (2009) en las que la clasificación de thriller psicológico parece la más acertada. Finalmente, tras una estupenda sesión de cine, debo reconocer que Los Traductores, no sólo se desmarca de los epítetos con los que hasta ahora os he rociado, sino que supera mis expectativas para un cine que, cada vez más, se me va antojando más palomitero y repetitivo.

Esto no quiere decir que Los Traductores haya resultado la gran obra del 2021 (estamos en abril y queda mucho año por delante), pero su originalidad, ayudada de la gran dirección de Régis Roinsard y la puesta en escena, están fuera de toda duda y no por ello es necesario una premisa complicada: 9 traductores brillantes, de diferentes nacionalidades, son encerrados en un espectacular búnker para llevar a cabo la labor de traducción de la tercera parte de una trilogía de éxito mundial. Cuando las primeras 10 páginas del libro se filtran en internet el editor Eric Angstrom (Lambert Wilson) inicia una persecución entre los traductores para encontrar al ladrón antes de que las pérdidas económicas sean astronómicas.

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Este argumento (basado, dicen, en el proceso creativo de la traducción de Inferno, de Dan Brown, así que sí es de alguna manera “basado en un libro”) pone de relieve uno de los aspectos más relevantes que ofrece el film: el trabajo de los traductores en particular, y el universo de la creación y publicación de libros en general. Y Los Traductores trabaja mucho todos los aspectos que rodean al mundo de la literatura de forma que no quepa la menor duda de lo compleja que es esta industria: autores negros, editoriales, autores anónimos, pseudónimos, calidad de la literatura, editores que sólo aprecian el aspecto económico, productos de consumo, el arte por el arte, las referencias, la creatividad…decenas de tópicos son tratados durante la película de una forma orgánica y fresca, haciendo que nos planteemos que si escribir un libro es una tarea ardua, no lo es menos sortear el resto de obstáculos que rodean su publicación.

Puede parecer una obviedad, pero consumimos y desechamos libros con una pasmosa facilidad ignorando muchas veces la complicación de que ese libro en cuestión haya llegado a nuestras manos. Hasta yo, como escritora y crítica literaria analizo y puedo llegar a juzgar con dureza algo que ha caído en mis manos ignorando todos los aspectos que toca Los Traductores y centrándome sólo en la calidad del texto que leo. Los Traductores reabre el viejo debate de si un best seller es realmente un buen libro o sólo un producto comercial y cómo debemos tratarlo.

Y quizás por eso esta película me haya tocado la fibra de una manera que no lo habría hecho si el tema no hubieran sido los libros. El reconocimiento al trabajo, el bloqueo del escritor, el largo proceso de pulimiento…son ideas que no me son ajenas y que sufro en mis carnes día a día. Por ello, la interpretación de actores como Olga Kurylenko, Riccardo Scamarcio, Eduardo Noriega, Anna María Sturm, Alex Lawther, Fréderic Chau, Manolis Mavromatakis, María Leite o Sidse Babett Knudsen son tan importantes, un reparto coral en el que cada uno tiene motivaciones diferentes para el trabajo de traducción que realiza y lo plasma en su interpretación.

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Pero si el trabajo interpretativo es decente es porque Los Traductores nunca pierde de vista su principal objetivo, que es el desenmascaramiento del culpable del robo del manuscrito y para ello tiene que haber, por un lado, conversaciones constantes en las que poner de manifiesto esa búsqueda, por otro, un ambiente agobiante y claustrofóbico como es el que genera el búnker, una violencia verbal, física y emocional ejercida constantemente y, como guinda del pastel, un tono culto, reflexivo, a veces excesivo en lo que toca a la ética del ser humano, que nos meta de lleno en la trama, a base de referencias a personajes de la literatura clásica universal, así como a clásicos del género de detectives como Agatha Christie, por supuesto, pero también más modernos como Stieg Larsson, destacando la creación de un personaje que nos recuerda a la Lisbeth Salander del best seller Millennium, todo homenaje a obras que mezclan misterio, thriller y personajes complejos.

El resultado es un thriller diferente, una suerte de Cluedo con un ritmo distinto en el que se juega con los elementos del misterio, el engaño, los giros de guion y los flasbacks de forma continua. Quizás a veces algunos resultan algo rocambolescos, incluso rozando el deux ex machina en lo tocante a la superioridad moral con la que parece que rodean a los escritores, pero se agradece infinito que no sea una de esas películas de las que desgranamos hasta su desenlace al principio del film. Una apuesta segura para visionar y que no dejará a nadie indiferente.

Los Traductores

8.2

NOTA

8.2/10

Destaca en:

  • Giros de guion
  • Buen ritmo
  • Trata el olvidado mundo de los traductores.

Podría mejorar:

  • No gustará a aquellos que busquen una historia en la que las soluciones se den al final.
  • No intenta que el espectador realice su propio trabajo detectivesco, no va de eso el film.

About Susana "Damarela" Rossignoli

Susana Damarela es fundadora de Generación Friki. Gran apasionada de la lectura y el cine, puede leer un libro cada día de la semana sin despeinarse. También le encanta el deporte, el rock, las juergas y el kalimotxo. Sus juegos favoritos son el Tetris y el Starcraft II

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