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DOCE MONOS: la película que ahora nos recuerda a todos a la pandemia.

Como somos así de masoquistas todos nos dedicamos a revisionar Doce monos durante la pandemia. Al principio por los loles…y luego ya por las similitudes, en una suerte de ansia macabra por empatizar con los protagonistas de la historia o quizás por ver lo que el futuro, poniéndonos en un extremo muy apocalíptico, podía depararnos.

El caso es que Doce monos (o 12 monos, que parece que no hay consenso) es un clásico de la ciencia ficción rodada en 1995 por Terry Gilliam, con un argumento que nos sonará mucho: en un mundo desolado donde los seres humanos viven bajo tierra, el convicto James Cole (Bruce Willis) es enviado al pasado para investigar el origen de una plaga que diezmará a la población mundial a principios del s.XXI. La información con la que cuenta es que el Ejército de los Doce Monos liberó un virus mortal y, tras varios intentos fallidos, es enviado a 1996 donde es ayudado por la psiquiatra Kathryn Railly (Madeleine Stowe) a encontrar al radical Jeffrey Goines (Brad Pitt) que sospechan tiene la clave para evitar que se propague la pandemia.

A raíz de ver muchos despropósitos en el mundo del cine empecé a decir una frase que rezaba “No jodamos con los viajes en el tiempo” y que uso cada vez que me parece que una historia puede estropearse. Doce monos, sin embargo, es uno de esos grandes ejemplos de cómo abordar este complejo tema y salir bien parado. Las paradojas temporales, las divergencias mentales, la comunicación y la tecnología se entrelazan en esta historia sirviendo no sólo como meros temas que surgen para poder hacer avanzar el argumento, sino como crítica social, siendo acentuados por otros, tratados de manera más directa, y de gran calado en los tiempos actuales: las drogas, la experimentación animal, los derechos humanos y la manipulación de la información.

Todos estos temas, cuando son tratados en el marco de un apocalipsis tan cruento como el que muestra Doce monos, no hacen sino acrecentar la sensación de que el gran tema de la película es la decadencia de la sociedad. Y existen muchas maneras de mostrar cómo una sociedad se va degradando, pero en esta adaptación de la película francesa La Jetée (1962) escogen el camino de la privación física de un estilo de vida digno haciéndoles vivir en el subsuelo dado que en la tierra el aire es tóxico, hay animales salvajes y se vive algo parecido a un invierno nuclear.

Pero mentiría si dijera que las privaciones son simplemente físicas. De hecho, lo interesante de ver Doce monos es la degradación de la mente humana tanto por la aplicación de técnicas inhumanas para desgastar el cerebro como por la propia psicosis a la que se enfrentan nuestros protagonistas, un Bruce Willis maravilloso en su papel de confuso superviviente, un espectacular Brad Pitt en su papel de lunático tanto dentro como fuera del psiquiátrico, con esa fina barrera que separa a los dementes de los inadaptados; todo para conseguir que el espectador sufra y se sienta parte de ese experimento científico que es investigar un misterio que recorre tantos escenarios físicos como temporales.

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Con dos buenas actuaciones como estas la película funciona.

Si sientes que no te enteras de nada, tranquilo, suele pasar.

No todos los directores consiguen hacer películas experimentales sin que resulten una rayada total. Aunque mi sensación cada vez que termino de ver Doce monos es de agotamiento, no llega al nivel de sentir paranoia como puede pasarnos con la filmoteca de, por ejemplo, David Lynch, siendo Doce monos más comparable a los delirios o esquizofrenias de directores como Roman Polanski con Repulsión o Martin Scorsese con Taxi. Creo sinceramente que, una y otra vez, es disfrutable ver cómo la psique humana es puesta a prueba durante el film alcanzando su catarsis en la famosa escena de la terminal del aeropuerto.

Doce monos nos mueve por la locura y el discernimiento, entre la realidad y la ficción, hilando con maestría su guion y con la sensación de que poca gente se sentará a relajarse y disfrutar de entretenimiento palomitero. Quizás sus apelativos de “película futurista” o “ciencia ficción” no la hayan ayudado, pero si el futuro lo que nos depara es muerte, caos y destrucción, sin duda Doce monos cumple con su papel de premonitoria. Ese sí que es un apelativo que le viene como anillo al dedo.

Doce monos

8.8

NOTA

8.8/10

Destaca en:

  • Las actuaciones excelentes de Bruce Willis y Brad Pitt.
  • El estupendo montaje ayuda a no perderse con los viajes en el tiempo.
  • El ritmo, intenso.
  • Los guiños a otras películas.

Podría mejorar:

  • No penséis en naves espaciales y robots asesinos porque os sentiréis decepcionados.
  • Es una película compleja para los no acostumbrados.

About Susana "Damarela" Rossignoli

Susana Damarela es fundadora de Generación Friki. Gran apasionada de la lectura y el cine, puede leer un libro cada día de la semana sin despeinarse. También le encanta el deporte, el rock, las juergas y el kalimotxo. Sus juegos favoritos son el Tetris y el Starcraft II

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