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FINAL FANTASY VII REMAKE: No tan remake como pensábamos…

Hay juegos que marcan una generación, también hay juegos que marcan vidas. Final Fantasy VII llegó a mi vida en el lugar y en el momento preciso para convertirse en una de esas obras que te definen. Es un videojuego alrededor del cual viven multitud de historias personales que tratan sobre mis amistades, mis pérdidas y mis victorias. Mientras todo eso pasaba, en mi otra vida yo era Cloud, y junto a Tifa, Barret y los demás salvábamos el mundo y, de paso, nos encontrábamos a nosotros mismos. Al final, junto con los créditos, algo de mi adolescencia también se quedó en lo profundo de aquel cráter del norte.

Final Fantasy VII Remake es un juego que, sin dejar de mirar al presente, siempre tiene un ojo puesto en el pasado; es como los que lo jugamos cuando fuimos niños, hoy somos hombres y mujeres que queremos seguir nuestro propio camino, pero sin olvidar de dónde venimos.

Por eso, Final Fantasy VII Remake lucha desesperadamente por arrancarse la etiqueta de remake, es un juego que quiere ser mucho más; quiere contarnos la misma historia, sí, pero a su manera, y para ello se esfuerza constantemente por obtener la aprobación de los que en su día disfrutamos del original. Si os fijáis, todo está tal y como lo dejamos la última vez que pisamos los suburbios de Midgar: el parque, el Mercado Muro, el cementerio de trenes, la casa de Aeris… Pero entre medias se ha inyectado una tonelada de contenido que ayuda a darle fuerza y empaque a una aventura que no deja atrás a nadie y, salvo que seas un fan muy acérrimo de la entrega original y no te gusten los cambios (en ese caso, ahí tienes el FFVII original, que no se va a ir a ninguna parte), casi todo lo que aporta el remake de la obra de culto de Square es para bien.

Veremos personajes nuevos, y algunos otros mucho más desarrollados

Lo mismo de siempre, pero con olor a nuevo

Todo está ahí, las melodías ya no son aquellos midis polifónicos, pero estos viven en las nuevas composiciones orquestales, que suenan mejor que nunca y firman una banda sonora de auténtico escándalo. Los combates ya no son por turnos, tenemos un botón de atacar, uno de esquivar, otro para cubrirnos… pero la táctica sigue intacta, y si profundizamos en el sistema no es difícil llegar a comprender que, aunque en los combates todo es distinto, a la vez todo sigue igual, y que vas a necesitar a un curandero, un atacante y un personaje versátil capaz de hacer frente a situaciones inesperadas, que si pones una materia azul junto a una de fuego, puedes atacar a todos los enemigos y que Prisa y Esna siguen siendo imprescindibles.

Gráficamente el salto es astronómico, sólo en una industria tan mutable como en la de los videojuegos se puede concebir semejante avance, en la que hace algo más de 20 años jugábamos con cajas que pretendían ser personajes y hoy nos acercamos al fotorrealismo, y aunque en el cara a cara con los pesos pesados de la generación, como Red Dead Redemption 2 o God of War, este FFVIIR se queda algo atrás, destaca en su potente apartado artístico, firma de la casa, que ha conseguido traer de vuelta a todos los enemigos que encontrábamos en esta parte de la aventura (y algunos más) con una actualización estética de muy buen gusto.

El sistema de batalla es todo lo que podíamos esperar de él, y más.

El framerate también en sólido, incluso en los momentos de mayor estrés para el motor gráfico, el Unreal Engine 4, que es el escogido para mover el juego en detrimento de aquel Luminous Engine que tan bien le sentaba a Final Fantasy XV. Como punto negativo cabe destacar la bajísima resolución de muchas texturas y cómo estas van variando su resolución delante de nuestras narices a medida que se carga el nivel. Y es que no le podemos pedir peras al olmo, con un hardware tan desfasado como el de PS4, lo raro es que hayamos podido disfrutar de algunas de las proezas gráficas que nos ha brindado 2019, o que están por llegar en 2020, los pequeños errores que presenta FFVIIR no hacen más que recordarnos lo urgente que empieza a ser un relevo técnico.

El mismo argumento… pero no

El argumento de esta primera parte de FFVIII Remake (recordemos que el juego se ha creado con la intención de sacarlo en varias entregas) alcanza hasta que los protagonistas salen de Midgar (unas 10h de juego del FFVII original, que aquí se convierten en 40, sin extras). Esto es algo que ya se sabía y, aunque se ha intentado mantener una gran fidelidad con la trama original, esta se ha expandido en todas direcciones. Ahora Jessie, Wedge y Bigs no son una simple comparsa, sino personajes con su propio trasfondo, también Marlene, la hija de Barret, y algunos otros vecinos de los suburbios cobran más importancia. En general, después de unas cuantas idas y venidas es inevitable que empecemos a encariñarnos con las gentes de estos barrios y la vida que parecen tener, ya que el juego se esfuerza en hacernos crear un vínculo con todos estos personajes que en el original no existía.

Pero el plato fuerte llega con unos cambios argumentales que al principio parecen sutiles, pero que van adquiriendo más y más importancia hasta que, en el último tramo del juego, explotan en un plot twist que, para bien o para mal, nos ha dejado a todos con el culo torcido.

Los momentos más destacables de la historia siguen ahí, y se les ha dedicado un mimo especial.

Lo que pasará con los siguientes episodios de FFVII Remake es toda una incógnita a varios niveles. No sabemos hasta qué punto el plot twist del final del juego afectará a las próximas entregas, ni cuándo y cómo saldrán estas (yo apuesto por 2023, como pronto). Lo que sí puedo deciros es que Tetsuya Nomura y compañía han pegado un golpe sobre la mesa y con él han dividido a la comunidad en dos. Personalmente yo me encuentro entre los que se han emocionado ante la interesante idea que se desarrolla al final del juego y me encantaría tener más de esto, pues como ya he dicho antes, la experiencia de FFVII “vanilla” sigue estando ahí, en prácticamente todas las plataformas y con interesantes mejoras, y creo que está más que justificado que lo que tenga que venir de FFVII se adapte a los nuevos tiempos, no sólo tecnológicamente sino también a nivel argumental. Una historia como la de la séptima entrega de esta saga hoy en día es más relevante que nunca: recordemos que la trama de FFVII se centra en la ecología, en el respeto por el planeta y en la búsqueda de la identidad. Creo que poner al día todo esto puede resultar en un caballo ganador. Final Fantasy VII Remake ha resultado ser todo lo que se esperaba de él, y más, así que creo que no hay por qué tener miedo de lo que esté por venir; recordemos que estamos hablando de la entrega más celebrada de la franquicia más destacada de Square Enix. No se van a permitir hacer las cosas a la ligera.

Finalmente, después de unas 50 horas de juego, de volver a deambular por los suburbios de Midgar, de correr aventuras, nuevas y viejas con Aeris, Tifa, Barret y compañía, el poso que me deja este FFVII Remake es de que se han hecho las cosas bien y, pese a no ser un juego perfecto, creo que se acerca mucho a lo que todos los fans teníamos en la cabeza cuando hablábamos de un remake de esta entrega, que ya es mucho. Final Fantasy VII Remake es uno de los mejores JRPGs de la generación, con un apartado artístico intachable, una banda sonora de lujo, y unos valores de producción altísimos. Un “must have” para todos los amantes del RPG y, aunque no alcanza la calidad global de otros juegos, sí que es uno de los 10 de PS4 que yo me llevaría a una isla desierta, y eso es decir mucho en una generación que ha dado tanto de sí.

Final Fantasy VII Remake

9.3

NOTA GLOBAL

9.3/10

Destaca en:

  • El renovado aspecto técnico
  • El sistema de combate sabe quedarse con lo mejor del original y evolucionar para ponerse al día.
  • Que este FFVII sea más que un remake es genial para unos...

Podría mejorar:

  • ... aunque habrá gente que no acepte los cambios.
  • Problemas con las texturas.
  • En algunos momentos es algo lineal.

About Adrian

Adrian Arribas es fundador de Generación Friki. Su perfil de desarrollador Front-End le ha permitido crear el diseño de Generación Friki e ir adaptándolo a las nuevas tecnologías con el paso del tiempo (ya vamos por la 4ª versión). También se encarga de redactar artículos para todas las secciones, aunque se centra especialmente en videojuegos, cine y eventos. Fuera de Generación Friki Adrian es desarrollador Front-End, programador Java, Android e IOS.

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