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KAGUYA-SAMA WA KOKURASETAI: cuando el orgullo nos ciega.

¿Recordáis el manga y anime Kareshi Kanojo no Jijo? Igual si os digo Kare Kano os suena más, aunque, claro, os estoy hablando de una divertidísima obra de 1996. Trataba de dos estudiantes que intentaban ser perfectos de cara al resto de la escuela, pero que en su interior estaban llenos de complejos. Estaban enamorados el uno del otro, pero su orgullo les impedía ser naturales y expresar sus sentimientos. A esta forma de comportarse inicialmente fría para después resultar amigable en Japón se le llama Tsundere y ha acabado resultando casi en un término para definir a los personajes de obras de este tipo. Kaguya-sama wa Kokurasetai (también conocido como Kaguya-sama: Love Is War) comenzó a publicarse en 2015 y la adaptación a anime que hoy analizo es del 2019, con dos temporadas emitidas y una tercera en el horno. Han pasado unos 20 años entre una obra y otra con tantas similitudes entre ellas que me vi incapaz de no sentarme a ver Kaguya-sama en mi afán por revivir aquella comedia estudiantil con personajes Tsundere que tantas risas me provocaba.

El argumento pues es muy similar. En este caso, Kaguya-sama wa Kokurasetai hace uso de un guion para cada capítulo tan original como efectivo. De forma alternativa, tanto Kaguya Shinomiya como Miyuki Shirogane (vicesecretaria y presidente del consejo estudiantil, respectivamente) planean situaciones comprometidas para obligar al otro a estar en una posición de desventaja en la que tenga que admitir lo que siente por el otro. Ambos se gustan, pero dado que desvelar al otro su amor sería una falta para su orgullo que creen que desbalanceará la relación a favor del otro, intentan que sea el otro el que se declare.

Comedia + Romance + Situaciones Absurdas = No, no es un cliché.

El resultado es una serie honestamente muy divertida y, a pesar de la estructura de cada capítulo, no totalmente episódica. Algunos personajes como Yu Ishigami, el tesorero, sufren una evolución positiva a lo largo de la serie y la inclusión de otros personajes como Miko Iino, hacen también que la trama avance. Esto es importante porque uno de los atractivos de este anime son las historias que hay detrás de cada fachada. Dos personajes de mundos tan distintos, cada uno con sus problemas, sus pasados vergonzosos, sus traumas y sus prejuicios que van saliendo con naturalidad usando la fórmula de la creación de situaciones disparatadas. Es fantástico que hayan podido sacar adelante la trama de manera tan brillante sin caer en el “ella era rica y glamurosa, él pobre y trabajador” y clichés semejantes, siendo así que se centran en la genialidad de su intelecto que fue la que les llevó a conocerse.

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Sorprendentemente bien hecha.

Técnicamente está muy bien hecha. Recuerdo el ending del capítulo 3 en el que el personaje de Chika Fujiwara (la secretaria del consejo estudiantil) realiza un baile extremadamente esmerado para lo que requeriría un anime ligero como este. De hecho, toda la animación creada por el estudio A-1 Pictures es más elaborada de lo que los espectadores podríamos exigir, dado que, pese a ser un shonen, no incluye peleas, batallas, velocidad…acción, en general. Es una comedia romántica, un drama escolar, con todas sus consecuencias, y eso en parte podría justificar una factura técnica mediocre…que no tiene.

En parte por ello, tanto los diseños de personajes como la música se han hecho bastante famosos. No es que sean particularmente complejos u originales, pero dentro del costumbrismo al que estamos habituados en series de este tipo es bastante sobresaliente. Si sois de los que apreciáis estos detalles, el opening Daddy! Daddy! Do! es muy genial.

Poniéndonos serios.

El subtítulo con el que acompañé al título de este artículo era “Cuando el orgullo nos ciega”; lo cierto es que, aunque es el pecado que cometen ambos protagonistas, en realidad este es la consecuencia de su desconocimiento tanto de las personas del sexo opuesto en particular como de las relaciones sentimentales en general. Esta ignorancia, la falta de información, la desinformación (que no es lo mismo), la confianza en personas que carecen de la formación adecuada y, por supuesto, la juventud de todos los personajes, propicia que continuamente surjan las peleas, los malentendidos y jamás lleguen a confesarse sus sentimientos.

Trasladado a la vida real este hecho preocupa bastante. Ignoro cuántas personas verán Kaguya-sama wa Kokurasetai con ánimo de aprender y no cometer los mismos errores que los personajes de la serie. La falta de educación a nivel sexual, afectivo y sentimental no es que sea un problema justo de hoy en día, pero dado que a día de hoy sí disponemos de conciencia al respecto de lo necesaria que es esta educación y poseemos las herramientas para aprender, ¿por qué no, a la vez que nos divertimos, intentamos aprender de los errores de MIyuki, Kaguya y el resto de personajes, para no cometerlos nosotros?

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Sabéis que me gusta que mis análisis vayan un poco más allá de la pura reflexión a nivel técnico y de entretenimiento. Considero que Kaguya-sama wa Kokurasetai me exaspera demasiado como para no intentar verla como un estudio de lo que NO hacer a nivel sentimental. Si lo pensáis, los únicos momentos en los que sientes que son realmente ellos es cuando meten la pata, pero ese orgullo tan nocivo sólo provoca que nadie a su alrededor sepa cómo son realmente ellos. ¿De veras querríamos ser así en la vida real?

Así pues, igual que en su momento lo fue Kare Kano, Kaguya-sama wa Kokurasetai es una crítica al sistema educativo japonés, que tanta presión ejerce sobre los estudiantes a tantos niveles. Al tener que ser perfectos, Miyuki y Kaguya no sólo se exigen mucho de sí mismos, sino que también lo hacen de la persona con la que quieren estar hasta un nivel enfermizo.

Pienso seguir disfrutando de Kaguya-sama como la gran serie desternillante que es, disfrutando plenamente de su estilo a lo combate de boxeo, con rounds en los que hay perdedores y ganadores en la batalla del amor, pero me gustaría pensar que esa agudeza de la que tanto presumen los protagonistas dará como resultado que también buscarán la forma más inteligente de vivir su relación sentimental. Y ya os digo yo que por el lado del orgullo irán mal, no habrá final feliz para este anime.

Kaguya-sama wa Kokurasetai

7.8

NOTA GLOBAL

7.8/10

Destaca en:

  • Su original estilo de presentar los capítulos, como rounds de artes marciales.
  • Su animación, diseño de personajes y banda sonora.
  • Es tan efectiva que es simplemente muy divertida.

Podría mejorar:

  • Seguro que os exasperará lo lento que avanzan en materia amorosa.

About Susana "Damarela" Rossignoli

Susana Damarela es fundadora de Generación Friki. Gran apasionada de la lectura y el cine, puede leer un libro cada día de la semana sin despeinarse. También le encanta el deporte, el rock, las juergas y el kalimotxo. Sus juegos favoritos son el Tetris y el Starcraft II

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