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DARKEST DUNGEON: el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio…

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El “Dungeon Crawler” es uno de los grandes desconocidos en terreno occidental, aunque el género en sí existe desde hace mucho; se popularizó con aquellos lejanos RPGs japoneses que no salían del país nipón en los que la historia se dejaba a un lado para darle toda la importancia a las mazmorras, los combates y el saqueo, y que nos permitía poder ahondar más en la mazmorra en la siguiente incursión, siendo así juegos que además se caracterizaban por ser bastante exigentes con el jugador, requiriendo paciencia y habilidad.

El género se ha ido renovando con los años y la llegada arrolladora de la escena indie le ha dado un empujón, con exponentes de la talla de “Nuclear Throne“, “Rogue Legacy” o el título que hoy nos acompaña: “Darkest Dungeon“.

Darkest Dungeon” es, como ya hemos dicho, un dungeon crawler de estética cómic y desarrollo lateral surgido de lo más profundo de las entrañas de “Kick Starter”, siendo una de esas pocas veces en las que el producto final alcanza las expectativas que se marcan en su campaña de financiación colectiva.

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El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento

Nuestro cometido final en “Darkest Dungeon” es acabar con el Mal que se ha despertado en lo más profundo de una excavación en una montaña,. Para ello reclutaremos héroes de las más diversas características con los que iremos explorando las diferentes áreas del juego, cumpliendo encargos y subiendo niveles hasta finalmente poder encarar a la aberración que aguarda en lo más profundo y oscuro de la mazmorra.

Lo que el juego a grandes rasgos nos propone no se escapa de lo que hemos visto en otros exponentes del genero como “FTL” o “The binding of Isaac“, siendo esta vez los combates por turnos y dándole a la ambientación y trasfondo una importancia especial.

Y es que si algo destaca en “Darkest Dungeon” es su potente estética, esa estética cómic que abusa de las tintas gruesas y los contrastes en negro que nos recuerdan a obras como “300” (el cómic), o “From Hell“; tonos muy apagados en la gama cromática y un diseño de personajes y entornos muy serio y lúgubre. Todo esto viene marcado por la fuerte influencia de H.P. Lovecraft de la que se nutre el juego, cosa que en ningún momento trata de ocultar, haciendo uso y abuso de referencias al “terror cósmico” del famoso autor.

Y es que el terror psicológico, la locura y la enfermedad son  los cimientos de “Darkest Dungeon“, lo que lo hacen único y que le dan esa faceta tan detestable como admirable; nuestros personajes se van volviendo cada vez más locos, cogiendo fobias, enfermedades y taras que los convertirán en peones impredecibles en las fases más avanzadas de la partida, y es que cuando por fin conseguimos subir a un grupo a nivel 6, el suficiente como para dar un paseo por la última mazmorra, nuestros protagonistas están tan mal de la olla que en 4 habitaciones tendremos que suspender la expedición.

Darkest Dungeon” es un ejercicio de paciencia, nuestros personajes mueren y no resucitan, perdiendo además todo lo que lleven consigo y obligándonos a buscarles sustitutos de nivel bajo que tendremos que entrenar de nuevo en las mazmorras iniciales; un proceso que tendremos que repetir mil veces hasta por fin tener la sensación de que de verdad empezamos a tener un barracón de personajes realmente preparados para enfrentarnos a los desafíos más avanzados… y aun así, moriremos otra vez.

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Las mecánicas de “Darkest Dungeon” están muy bien hiladas, los engranajes encajan a la perfección y el juego consigue enganchar, su particular apartado gráfico, el inquietante narrador y la lúgubre banda sonora nos ayudan a adentrarnos en la ficción que el juego nos propone, consiguiendo que nos sintamos desprotegidos en la oscuridad de las mazmorras, por muy bien pertrechados que nos adentremos en ellas, y es que en “Darkest Dungeon” una mala decisión supone dar al traste con toda la expedición, perder algún valioso integrante del grupo o incluso a todos.

Es un juego para los que están acostumbrados al reto, para aquellos que gustan de verse desafiados por un entorno que lucha por expulsarles, el juego no es misericordioso en ningún momento, no nos otorga ventajas y los enemigos siempre buscan pegar donde más nos va a doler. Por ello, se puede decir que aquí nada está hecho para divertir, sino para picar, “Darkest Dungeon” es un “no hay cojones” constante que nos hace avanzar cada vez un centímetro más, de manera lenta y penosa, pero estoica y gallarda a su vez, sacando a relucir lo mejor de nosotros como estrategas y desarrollándose como un ejercicio de paciencia y perseverancia digno de los mejores psicotécnicos.

El rencor y el odio que “Darkest Dungeon” guarda hacia el jugador es su mejor virtud, es como un crupier de casino, justo pero implacable, que acabará por desplumarnos en prácticamente todas las ocasiones a no ser de que contemos con una buena mano, o que tengamos un As en la manga.

8 Stars (8 / 10)

 

About Adrian

Adrian Arribas es fundador de Generación Friki. Su perfil de desarrollador Front-End le ha permitido crear el diseño de Generación Friki e ir adaptándolo a las nuevas tecnologías con el paso del tiempo (ya vamos por la 4ª versión). También se encarga de redactar artículos para todas las secciones, aunque se centra especialmente en videojuegos, cine y eventos. Fuera de Generación Friki Adrian es desarrollador Front-End, programador Java, Android e IOS.

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