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ZERO CHARISMA: O cómo no hacer una peli basada en la experiencia de juego de rol

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Vale que me trago mierda en ocasiones, pero esta vez, me pudo más la curiosidad; vi el trailer de “Zero Charisma” cuando oí que estaba en rodaje una idea de semejante calibre. Me dije: “¡oh! otra peli inspirada en los juegos de rol. Bueno a ver que tal, como los tiempos han cambiado espero que la visión sea curiosa por lo menos, y un poco más acertada ya que empieza a haber una mentalidad más abierta en la industria del cine”.

Así que abandoné por un rato mi escepticismo y la vi. Mal hecho.

Los juegos de rol llevan en el entretenimiento de muchos jóvenes y no tan jóvenes desde hace más o menos… ¿cuarenta años?… ¿y qué es lo que consiguen los mass media? Que dé la sensación de que un juego inocente está plagado de inadaptados que prefieren sentarse en una mesa y tirar dados y jugar con su fantasía colectiva, en lugar de hacer algo productivo como vivir su propia vida y socializar; o no saber diferenciar donde acaba la realidad y comienza la ficción.

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Bien, el argumento nos pone como protagonista a Scott (interpretado por Sam Eidson, notablemente bien) un director de partidas de rol veterano, treintañero-metalero, quien mantiene una campaña de más de tres años con sus fieles jugadores. Hasta que, como ya todos tienen una edad y compromisos, a uno de los jugadores le es imposible continuar. Así pues, Scott debe buscar a un jugador, pero no uno cualquiera, uno como él: necesita a un jugador veterano, no un jugador que por juego de rol entiende MMORPG (Massive Multiplayer Online Role-Play Game), especialmente World of Warcraft; necesita interpretar, no frustrarse y gritar a la pantalla como si le hubieran quitado un caramelo.

Finalmente encuentra a uno, pero resulta que es alguien bastante interesante, lo suficiente como para ser más interesante que el master y cargarse la partida. Así tenemos al prota, que de ser un poco troll pasa a ser un villano incomprendido con el ego herido. Si por lo menos no fuera TAN capullo, esta situación le daría la oportunidad de depurarse, y así la película, podría mejorar. Pero no.

Para colmo de Scott, además de la trama expuesta, ha de enfrentarse al resto de los problemas; una familia rota que no lo entiende, una madre que nunca está, (y cuando está es para hacerse la víctima); la necesidad de encontrar un curro decente… además de dirigir partidas de rol. La dinámica de las partidas que dirige Scott es de no socializar con los jugadores fuera de partida, reclamando que sus jugadores se centren en la misma, pues no quiere prestar atención a la vida real que lo rodea. Para Scott es un quebradero de cabeza conseguir el equilibrio: recuperar el anterior Status quo, en el que sus planes permanecían inquebrantables e invariables, y acabar con su nueva Némesis. Sí, al final termina por haber un leve cambio, pero termina siendo más fracasado que al principio.

zero_charisma__spanVale, pues este es el típico argumento que se tiene de pelis de rol que hayan llegado al cine. De hecho, probablemente no hubiera oído mucho de ella de no ser porque fue bien acogida en el Festival de Cine de Tribeca, sobretodo gracias a que es polémica, ya que ninguna película parece que triunfa si no grita un poco antes de salir. Lo típico, al público le asustan los jugadores de rol (no se porqué) de la misma forma que tampoco les gustan los aficionados a los videojuegos. ¡Todos son asesinos en potencia! (jajaja, ¡gracias, estereotipados y alarmistas medios de comunicación, como Telecinco, la Fox y esas mierdas!). Estamos cansados de que los aficionados al rol sean tachados de colgados, apartados, marginados sociales y esas cosas. Los clichés hacen gracia cuando se devuelven los golpes, como SÓLO hace Kevin Smith. Pero, el geek es situado como objeto de mofa. 

Lo que me recuerda que “Zero Charisma” también incluye el tópico discurso para diferenciar unos adultos y otros, o entre unos grupos sociales y otros, resaltando las diferencias entre geeks y hipsters. Teniendo como tema común los problemas de socialización que tanto se señalan hacia los frikis (los primeros no molan, los segundos sí), qué más clichés os puedo contar…

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Bueno, para quítales hierro a esta crítica, quienes quieran buscar situaciones como las que propone el argumento de esta peli y le guste leer, siempre puede echar un vistazo a los relatos de las partidas de Al Bruno III (ab3), un chaval americano que durante una buena época se puso a recopilar los registros de las partidas disfuncionales y cómicas en las que participó (tiene mogollón de situaciones, buscadlas). Muy recomendable, no como esta peli, cuya experiencia me ha resultado frustrante.

Dato final: esta película tiene como gran mérito que fue producida vía croudfunding llegando a superar la cifra de 25.000$ en unos treinta días. No era un mal comienzo. Luego llegaron los productores, metieron mano (y codo, y hombro…), supongo que para que fuera más aceptable para el público… no sé, hay veces que parece que no entiendo de cine, aaarg.

En defensa de la película diré que tampoco hay que pedirle mucho a una peli amateur, que por lo menos con esta temática ha llegado al Festival de Tribeca. Esperemos que si hacen cosas como estas, ya tengan más experiencia.

5 Stars (5 / 10)

 

About Luigifreak

Ilustrador, videojugador, y cinéfilo; por lo tanto con mucho tiempo libre y déficit de atención. Le encanta perderse por las calles disfrutando del pensamiento tangencial. Le mola el rock y la música ochentera, acompañándola de buena compañía y cerveza.

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