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TRANSCENDENCE: ciencia-magia-ficción.

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Cada vez son más populares los Tecno-Trillers en los que la tecnología sin control termina siendo la culpable de todos los males de la humanidad; sin duda el sueño húmedo de cualquier Amish y detractor tecnológico. Sin embargo, llevar este tipo de películas a buen puerto no es una tarea sencilla ya que no sólo requiere ser buen director, sino que también hacen falta unos conocimientos y documentación sobre la materia para no acabar metiendo la pata como lo hace Wally Pfister en “Transcendence“, su primer film como director.

Los primeros minutos de “Transcendence” se presentan prometedores, preparándonos para una epopeya de ciencia-ficción digna del mismísimo Orson Scott Card, en la que la consciencia humana puede ser transferida a una máquina para que así el individuo viva por siempre en forma de una terrorífica pseudo IA.

Solución que adopta Evelyn (Rebecca Hall) para salvar a su queridísimo y reputado novio, el Doctor Will Caster (Jhonny Depp), de manera extrema, ya que éste sufre un mal que en pocos días le llevará a la muerte. Así que, ni corta ni perezosa, Evelyn enchufa a su amorcito a un ordenador cual USB y empieza a hacer una copy-paste de éste en el disco duro de su super-ordenador-multiprocesador-cuántico-del-copón, convirtiendo al pobre Will en un ente omnipotente y, como no podía ser de otra manera, pierde el control de sí mismo. Ahí entra Morgan Freeman, que está en todas las películas para dar la guinda y”solucionar” problemas.

Como en toda película, sea del género que sea, el espectador siempre tiene que aceptar la base del argumento, por descabellado que parezca, para poder disfrutar del film, no es la primera vez que vemos a gente enchufada a ordenadores; lo vimos en “Matrix” y también en “Ghost In The Shell” sin ir más lejos. Sin embargo para que una historia se sostenga dentro de la fantasía que muestra, debe tener un cierto rigor y coherencia, detenerse a explicar ciertas cosas, aunque sea de pasada; a veces una simple línea de guión arregla muchos desaguisados de este estilo.

Transcendence” no explica nada, y no sólo eso, sino que toma por estúpido al espectador mostrándole fantasías tecnológicas que por momentos y según avanza la película se tornan en magia y espiritismo por partes iguales. De un sólido comienzo con premisas más o menos plausibles, la película va degenerando a una guerra con nanobots reptadores que avanzan a la velocidad de un coche y humanos controlados mentalmente por wifi que son capaces de soportar disparos y acarrear con pesos imposibles.

Al cabo de una hora la película se le ha ido completamente de las manos a Wally Pfister . La mamarrachada llega demasiado lejos como para poder pararla, así que tira para adelante con todo y a ver qué pasa. En este momento es cuando cualquier persona con un MÍNIMO conocimiento de las tecnologías actuales se le empiezan a ocurrir soluciones efectivas y alternativas a una historia que, según Wally, sólo puede ser solucionada a base de bombas de mortero y disparos entre hombres y pseudo zombies con wifi.

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Damarela, LuigiFreak y yo durante la pelicula

Cuando la película parece que no puede ir a peor llega la conclusión final; el intento desesperado de la humanidad por deshacerse del pseudo Skynet es tan descabellado, estúpido, absurdo y suena tan a tomadura de pelo, que el pensamiento lógico nos lleva a intentar adivinar de qué clase de droga estaba puesto hasta las cejas el guionista cuando escribía todo este montón de sandeces; qué es lo que esnifaba el productor cuando aprobó el guion y qué pasaba por la cabeza del novato Wally Pfister cuando se decidió a dinamitar toda su carrera rodando la película.

La película es una amalgama de incoherencias y de bochornosos giros argumentales que a partir de los treinta minutos deja de funcionar como film de ciencia ficción, que es lo que pretende. Tampoco funciona como película de acción ya que la poca que tiene esta mal filmada y carente de todo tipo de emoción. Como historia de amor fracasa estrepitosamente al no asentar de manera adecuada las bases de la relación entre Will y Evelyn; mucho menos acierta logrando que empaticemos completamente con el hombre-máquina y la chalada de su mujer obsesiva compulsiva. Finalmente se estrella como Techno-triller al quedar su moraleja completamente diluida por lo forzado de su final, dejando al espectador con la conclusión definitiva de que había entre cinco y diez formas alternativas de haber acabado la película con un final mucho más satisfactorio, aunque quizás menos catastrofista, del que nos muestra el film.

Transcendence” es posiblemente la peor película sci-fi triple A que se ha producido en años, un insulto a la mente del espectador medio y una broma de mal gusto para cualquier aficionado al género . Sin duda una de las peores películas que han pasado por esta humilde web.

2.5 Stars (2,5 / 10)

 

 

About Adrian

Adrian Arribas es fundador de Generación Friki. Su perfil de desarrollador Front-End le ha permitido crear el diseño de Generación Friki e ir adaptándolo a las nuevas tecnologías con el paso del tiempo (ya vamos por la 4ª versión). También se encarga de redactar artículos para todas las secciones, aunque se centra especialmente en videojuegos, cine y eventos. Fuera de Generación Friki Adrian es desarrollador Front-End, programador Java, Android e IOS.

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