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INFILTRADO EN EL KKKLAN: El racismo, según Spike Lee

El cine se ha utilizado como arma política y reivindicativa desde siempre; es más, a Hollywood le gustan los dramas fáciles sobre oprimidos y opresores, ya sean negros, cristianos, o incluso azules Na’vi del planeta Pandora. Spike Lee lo sabe, lo sabe porque lleva años haciendo películas sobre oprimidos y oprimidas, como ya vimos hace algunos años en Malcolm X (1992), o en la más reciente Chi-Raq (2015); solo algunos ejemplos de la larga filmografía de este director al que le encanta embarcarse en historias llenas de injusticias sociales.

Infiltrado en el Kkklan es una supuesta tragicomedia basada en un hecho real en la que Ron Stallworth, un hombre de color, recién llegado a una policía local poco acostumbrada a recibir entre sus filas a hombres negros, se convierte en un infiltrado de una célula del Ku Klux Klan y a su vez en un integrante de un movimiento por las igualdades de los afroamericanos, y solo una de las dos cosas por una mujer.

Infiltrado en el Kkklan es, en principio, una comedia.

La comedia, según la Wikipedia: “es el género dramático opuesto a la tragedia…”, también dice “siempre con historias con final feliz” y “lectura epicúrea, placentera y optimista…”. Por lo tanto, uno espera que durante la duración de la cinta nuestra boca forme un arco combado hacia abajo, y no hacia arriba. Y es que, en este caso la comedia no está explicita en gags, sino implícita en el contexto del film, haciéndose mucho (demasiado) más sutil, tanto que el arco de mi boca no sabía muy bien qué hacer con su vida.

No considero que una comedia tenga que “hacer reír” pero sí al menos resultar divertida en el sentido más emocional de la palabra. Infiltrado en el Kkklan no es una de esas películas y, si bien su tono es desenfadado y ligero, sobre todo en su primer acto, está a muchas calles de convertirse en nada parecido a la comedia. Eso no quita como para que Infiltrado en el Kkklan no tenga todavía mucho que ofrecer, ya sea por sus estrafalarios personajes, por lo inverosímil de la situación (cuesta creer que esté basada en hechos reales) o por el fantástico giro que da la cinta justo al final, convirtiendo lo que en principio parecía una moraleja sobre lo malos que son los extremos, sobre todo para los negros, en toda una lección.

Donde Infiltrado en el Kkklan se lo monta bien es en la forma en la que sus personajes cobran vida. Algunos son estereotipos con patas que cumplen muy bien su cometido como Ivanhoe (Paul Walter Hauser), pero otros como Ron Stallworth (John David Washington), Partrice (Laura Harrier), o Flip (Adam Driver, sí, Kylo Ren fue poli en los 70) son personajes interesantes que evolucionan a medida que la historia se va desarrollando.

Una imagen edulcorada del partido de las Panteras Negras

Y, aun así, Spike Lee con Infiltrado en el Kkklan pierde una oportunidad de oro para hablar de cómo los extremos se tocan y de que ningún ideal radicalizado es un buen ideal cuando retrata a los Panteras Negras como gente de bien, sufridores, revolucionarios pacifistas que no han roto un plato en su vida y que enarbolan la pancarta y el eslogan como único método de lucha (recordemos que en los 70 este partido estaba de capa caída debido a múltiples casos abiertos sobre tráfico de drogas y extorsiones).

Quizás decir a las claras que Infiltrado en el Kkklan es una mala película es nadar contra la corriente mediática, pero siento en esta cinta los profundos sesgos que Spike Lee quiere imponer con un punto de vista no incorrecto, pero sí distorsionado.

Si Infiltrado en el Kkklan hubiese dado un poco más de espacio al espectador para pensar por sí mismo y se hubiese molestado un poco más en abordar la realidad de los dos bandos, ahora estaríamos hablando quizás de una gran película. Sin embargo, al final, Infiltrado en el Kkklan no termina de ser nada de lo que se propone, y aunque tiene buenos cimientos y talento de sobra para hacer bien su trabajo, al final fracasa por perderse en un mensaje que se diluye, se subjetiva y se simplifica hasta el extremo del blanco y el negro (nunca mejor dicho).

Finalmente, Infiltrado en el Kkklan es una comedia que no hace reír, un drama que no hace llorar y una lección social que se queda en la superficie. Una cinta que lo deja todo a medias y que, a pesar de ello, no fracasa, pues tiene lo suficiente como para mantenernos interesados hasta el final, que no es poco.

5.5

NOTA

5.5 /10

Destaca en:

  • Su giro final resulta muy interesante
  • Algunos de sus personajes
  • Un buen guion

Podría mejorar:

  • No resulta divertida en el sentido estricto de la palabra
  • A Spike Lee se le va “un poco” la mano con la discriminación positiva…
  • …Y pierde una oportunidad de oro para hablar de lo malas que son las ideas radicales, vengan de quien vengan.

About Adrian

Adrian Arribas es fundador de Generación Friki. Su perfil de desarrollador Front-End le ha permitido crear el diseño de Generación Friki e ir adaptándolo a las nuevas tecnologías con el paso del tiempo (ya vamos por la 4ª versión). También se encarga de redactar artículos para todas las secciones, aunque se centra especialmente en videojuegos, cine y eventos. Fuera de Generación Friki Adrian es desarrollador Front-End, programador Java, Android e IOS.

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