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ÉRASE UNA VEZ EN… HOLLYWOOD: el homenaje de Tarantino a los años dorados del cine.

Al igual que cuando Marvel o DC sacan una película y meneas la cabeza como diciendo, “No estoy convencida de que esto sea bueno”, pero acabas yendo a verla, hay algunos directores que, casi sin plantearte si te interesa la película, acudes al cine a verla porque, bueno, son uno de “esos” directores. Ya sabéis, Spielberg, Jackson, Scorsese, Nolan, Coppola, Allen, Cameron, Burton y, en los últimos tiempos, Eastwood, Anderson o del Toro. Por supuesto, Quentin Tarantino es uno de ellos; sus películas tienen un toque personal muy reconocible basado en una violencia sádica muy medida, un gusto por las referencias que ralla lo obseso y unos diálogos que suelen dejarnos con la boca abierta, fruto de su gusto por el tratamiento de los personajes por encima de la historia.

Esto es, obviamente, reducir a muy poco el cine de Tarantino (y no estoy afirmando que me guste todo lo que hace, ahí dejo Los odiosos ocho para demostrarlo), pero, y aunque es necesario cuando uno analiza una película incluir toda la información relevante, Érase una vez en… Hollywood (Once Upon a Time in Hollywood, 2019) incluye tanta información basada en referencias y hechos históricos que dejaría de analizar la película para simplemente analizar el cine de Tarantino, y es algo que no quiero hacer.

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Rick Dalton representaa a todos los actores olvidados de Hollywood (otro homenaje, claro).

No obstante, no cabe duda de que uno no se puede acercar a la novena película de este director sin conocer algo de la historia básica de EEUU en la década de los ’60. No me refiero a hechos tan obvios como la guerra de Vietnam, la llegada del hombre a la Luna o el movimiento hippie, sino a los asesinatos llevados a cabo por la familia Manson la madrugada del 9 de agosto de 1969 y que acabaron con la vida de Sharon Tate, mujer del director Roman Polanski, embarazada de 8 meses y medio, y de cuatro amigos suyos que se encontraban en su domicilio esa noche.

La película tiene una primera lectura. Parece que quiere narrar simplemente cómo Rick Dalton (Leonardo DiCaprio), un actor de televisión de western (cómo no, Tarantino lo tenía a huevo) venido a menos que intenta hacerse un hueco en el mundo del cine, y su doble de escenas y amigo Cliff Booth (Brad Pitt), intentan sobrevivir en el Hollywood cambiante de finales de los ’60, y ambos actores, pese a su caché y popularidad, son el vehículo para que Tarantino pueda llevarnos a esa fatídica noche donde Charles Manson mandó asesinar a gente rica, a modo de rechazo contra el sistema establecido y como forma de inicio de una guerra racial.

Y, aun así, la película tampoco va de eso. No, Érase una vez en…Hollywood es la exaltación de una época que Tarantino recuerda como dorada.

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La controvertida época hippie.

No obstante, tanto para los conocidos como para los extraños, la película, aparte de ese montaje tan particular del que hace uso Tarantino, lleno de saltos (una estructura no líneal, vaya), flashbacks interminables, pies femeninos y planos contrapicados, nos ofrece una historia que no parece que tenga que ver con nada y que durante la primera hora y media frustra bastante. No se trata de que Tarantino nos vaya metiendo en situación poco a poco, centrándose en los personajes y metiéndolos en la espiral loca de Hollywood para luego llegar a un clímax violento, inesperado y brillante, sino que su gusto por incluir música para crear el ambiente perfecto, unido a su debilidad por las referencias, hace que la película se haga bastante densa durante demasiado tiempo para el espectador medio.

Posiblemente Érase una vez en… Hollywood no tenga nada de creepypasta hollywoodense, simplemente sea la materialización de todo lo que Quentin Tarantino entiende por hacer cine y que tiene poco que ver con intentar agradar a todo el mundo. Prueba de ello es la mezcla de ficción con realidad que se ve en este film, donde pasa por encima de los americanismos para contar su visión de la historia, dejando la ironía para el final de la cinta, y centrándose en una sutil sátira del mundo del cine, dejando al público con la sensación de que ha aprovechado un acontecimiento “pequeño” de la Historia para contar (o no contar, según se mire) lo que él quiere.

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Para ello hace uso de sus actores habituales, grandes estrellas todos ellos (Margot Robbie, Al Pacino, Kurt Russell, Michael Madsen, Zoë Bell, Tim Roth, Bruce Dern…) a los que integra y “degrada” en la historia consiguiendo que nos olvidemos de cuán grandes actores son para ser sólo piezas de su engranaje. El uso de actores tan brillantes como DiCaprio o Pitt para reírse del mundo del Cine no es sólo sutilmente brillante, sino que acerca esta película a un estudio sobre el séptimo arte más que a una cinta que pretenda ser entretenida y mostrar todas las cosas que le gustan a Tarantino que aparezcan en una película.

No obstante, al contrario que obras como Malditos Bastardos o Kill Bill, donde la intencionalidad y la narrativa tienen un sentido lógico y perfectamente visible, Érase una vez en… Hollywood se acerca más a cintas como Pulp Fiction, donde la mayoría de las escenas no parecen ir sobre nada. Lamentablemente, la primera no tiene diálogos tan brillantes y sustanciales como los tiene la segunda, acercándose más a una película costumbrista, con la acción reducida a su máxima expresión y, nuevamente, haciendo la primera parte de la película bastante densa; pero parte de esa rareza es lo que hace que el cine de Tarantino sea precisamente tan único. ¿O alguien se queja cuando va a ver una película de Spielberg y encuentra extraterrestres en ella? La habilidad de Tarantino, repito, es hacer homenajes y en Érase una vez en…Hollywood lo hace al oficio de actor, con sus miserias, sus nostalgias y sus vaivenes.

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Con Brad Pitt y Leonardo DiCaprio asistimos a un bromance.

Finalmente, Érase una vez en…Hollywood, pese a lo interesante del planteamiento, el bromance de los dos protagonistas, la historia de Sharon Tate que se va tejiendo despreocupadamente, la ambientación Hollywood-hippie y todo lo que nos gusta de Tarantino puesto en la misma olla, se siente como una película algo dispersa y demasiado centrada en los detalles como para brillar y entretener durante su visionado. Sin duda es una obra que se apreciará más con el tiempo, y no por resultar demasiado atrevida, sino porque tarda demasiado en crear estímulos visuales para el espectador. Puede que muchos vayamos al cine a ver la tarantinada de turno, pero el que quiera simplemente ver una película por sus diálogos, trama e historia, quizás tiene que elegir otro director en esta ocasión.

Érase una vez en…Hollywood

7.7

NOTA GLOBAL

7.7/10

Destaca en:

  • Actuaciones estupendas
  • El que quiera cine de Tarantino, lo tendrá, y del bueno.
  • El homenaje al Hollywood de los ’60

Podría mejorar:

  • Se siente dispersa, eso la hace larga, y finalmente densa
  • Hay un desequilibrio evidente entre la primera y la segunda parte de la película
  • Los diálogos no son todo lo buenos que esperamos.

About Susana "Damarela" Rossignoli

Susana Damarela es fundadora de Generación Friki. Gran apasionada de la lectura y el cine, puede leer un libro cada día de la semana sin despeinarse. También le encanta el deporte, el rock, las juergas y el kalimotxo. Sus juegos favoritos son el Tetris y el Starcraft II

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