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LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ: a Dios pongo por testigo que esto hay que leerlo

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De vez en cuando aparece en la Historia de la humanidad una figura, un personaje notable, quizás sin características personales que le hagan destacable, pero sí con una fuerza, un magnetismo que hace de sus acciones algo extraordinario, hasta acabar siendo alguien importante, y su nombre resuena en los libros de Historia, está en boca de todos, y por fin, wikipedia le ofrece un espacio preferente.

Por supuesto, no hablamos de actores, políticos ni escritores. Hablamos de conquistadores, seductores, héroes; desde la Mata Hari hasta Alejandro Magno. Desde Napoleón hasta Ghandi. Personas reales, pero que bien podrían haber sido ficticias, dada la enormidad de sus acciones y cómo contribuyeron al cambio. Podrían no haber sido reales y nuestro imaginario haberlas convertido en auténticas. Scarlett O´Hara es una de ellas.

Es su personalidad, fuerte, descarada, decidida, lo que ha hecho que millones de personas hayamos leído “Lo que el viento se llevó” una y otra vez, aturdiéndonos el que pudiera existir alguien tan complejo. La admiramos, la reprobamos, pero jamás deja indiferente. La autora, Margaret Mitchell, describe y evoluciona uno de los personajes más ricos de la literatura mundial con una maestría y una fluidez que nos hacen pensar que si ella hubiera existido realmente, habría sido uno de esos personajes que cambian el mundo.

Para los que nunca se hayan atrevido a leer “Lo que el viento se llevó” (básicamente porque les haya echado para atrás su grosor), es un drama romántico con grandes dosis de novela histórica, que narra la vida de una joven aristócrata georgiana, Scarlett O´Hara, que a los 16 años, y con el corazón partido por un amor no correspondido, se ve envuelta en la Guerra de Secesión. Su amor platónico y sus ganas de sobrevivir son la parte central de una historia de orgullo, hambre, amor,  supervivencia, y valores morales que conducen a la frívola adolescente a convertirse en una despiadada y pragmática mujer que pasa por encima de todos los convencionalismos de la época.

No obstante, esta no es sólo la historia de Scarlett, sino la historia de una civilización perdida. La de América antes de que todos los estados se unieran, cuando el Norte y el Sur eran cosas completamente diferente y Georgia estaba llena de terratenientes con grandes plantaciones de algodón. La Guerra Civil Estadounidense o Guerra de Secesión (1861-1865) es el marco histórico en el que comienza “Lo que el viento se llevó” y trascurre de forma paralela a la vida de una chica para la que lo único que importa en la vida son los bailes, los cotilleos, el galanteo y los vestidos bonitos. Scarlett representa a todos aquellos confederados que lucharon por su independencia y tuvieron que enfrentarse a la cruda realidad de que nada volvería a ser como antes. Si Ashley Wilkes representa a aquellos que ya no tenían sitio en el mundo, Scarlett y Rhett Butler representan los luchadores y oportunistas que sacan provecho de la situación y sobreviven como pueden. La diferencia estriba en que Scarlett nunca piensa en las consecuencias de sus actos, y Rhett nunca actúa sin sopesar pros y contras.

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La autora, Margaret Mitchell,
periodista, redactora y escritora

Toda mi vida he estudiado el conflicto y lo que le rodeaba desde el punto de vista del esclavo o de las gentes del norte. Ni siquiera en la película del mismo nombre que este libro pude sacar otra cosa en claro que no fuera la visión de que el esclavismo es malo, los sudistas personas indolentes y deleznables…en fin, que sólo había observado uno de los puntos de vista. Cuando leí “Lo que el viento se llevó” (y posteriormente obras críticas con respecto a la sociedad y economía sudista) me di cuenta de que, como en todo, también había un punto de vista digno de respeto en las convicciones de los confederados.

Margaret Mitchell (1900-1949) era una mujer culta, versada en ciencias y letras, y había vivido toda su vida en Atlanta y en contacto con veteranos confederados. Su idea era plasmar la vida del sur a través de una serie de familias agrícolas de Georgia, por lo que su severidad, para deleite de todos los que como yo, disfrutan de rigor histórico, es palpable. Costumbres provincianas, sociedad, detalles de la guerra, personalidades plasmadas en los personajes variopintos que pueblan la novela (Ashley, Melanie, Merriwether, Pitty, Rhett o Ellen).

Sin embargo, la gran riqueza (aparte de en Scarlett, que rompe moldes) está en Pork, Peter, Mamita, Big Sam, Prissy y todos aquellos negros que trabajaban para los blancos, pero que en realidad eran considerados parte de la familia.  No dudo que habrá quienes hayan tachado a Margaret Mitchell de racista, o que lean esas partes de la novela con recelo pero, como siempre, hay que meterse en el contexto histórico, en las influencias de la autora y en que siempre hay mínimo dos puntos de vista en todas las cosas. De hecho, muchas veces los blancos (yanquis y/o sureños) son los malvados, mientras que los negros son los valerosos y nobles.

Lo que el viento se llevó” es una obra de culto. No sólo porque nos permita comprender la Guerra de Secesión y sus consecuencias, o porque esté magistralmente escrita, sino porque los personajes son tan reales, se describe tan bien su forma de ser y pensar, con sus debilidades, fortalezas y carisma, que a medida que vas leyendo, sientes como si les conocieras de verdad.  Siempre repetiré que una gran obra no debe dejar de leerse por ser larga, así que ya estáis cogiendo el libro y devorándolo y no digáis como Scarlett cuando quería dejar de pensar “mañana será otro día”.

9.5 Stars (9,5 / 10)

 

About Susana "Damarela" Rossignoli

Susana Damarela es fundadora de Generación Friki. Gran apasionada de la lectura y el cine, puede leer un libro cada día de la semana sin despeinarse. También le encanta el deporte, el rock, las juergas y el kalimotxo. Sus juegos favoritos son el Tetris y el Starcraft II

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4 Comentarios

  1. Justamente estaba dudando en leerlo o no porque voy empezando en la lectura y estoy escogiendo libros cortos por aquello de que leer es como entrenar en el gimnasio, de poco a poco. Sin duda lo leeré, muchas gracias!

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