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COWBOY BEBOP: melancolía entre cigarrillos y un poco de jazz

Que la maravillosa industria de la animación japonesa nos ha regalado obras de arte como la copa de un pino no es ninguna novedad, y a pesar de que el público generalizado identifique el anime con lolitas ligeras de ropa y enfurecidos guerreros de peinados imposibles (que también) cualquiera que haya mostrado un mínimo de interés por el tema sabe que estamos hablando de un género capaz de parir historias tan complejas e interesantes como las de cualquier libro, serie o película.

Por eso, y porque nunca viene mal recordar un clásico, siempre que alguien descarta la posibilidad de encontrar una serie de animación que resulte verdaderamente relevante no puedo evitar acordarme de Cowboy Bebop, no porque se trate de ningún paradigma en cuanto a animes de calidad se refiere, sino porque marco un punto de inflexión en mi forma de entender el medio y me hizo considerar que, contra todo pronóstico, igual esos nipones no estaban tan locos después de todo.

Para los que no lo sepais, Cowboy Bebop se trata de una serie de animación de 26 capítulos dirigida por Shinichiro Watanabe (Samurai Champloo), estrenada en el año 1998 y cuya trama, ambientada en un cutrísimo futuro no muy lejano, nos narra las peripecias de la curiosa tripulación de cazarrecompensas del Bebop, una escacharrada nave espacial que ya no da más de sí y que, capitaneada por el melancólico Spike, recorre el Sistema Solar en busca de delincuentes, proscritos y, por supuesto, la recompensa que cuelga sobre sus cabezas.

Los miembros de la tripulación de Bebop son muy majetes y resulta imposible no encariñarse con ellos

Con un argumento así uno podría esperar que la historia se centrase en los problemas y aventuras en los que nuestros protagonistas se ven envueltos pero, de hecho, la serie solo utiliza la “profesión” de la tripulación como un medio al servicio del mensaje que quiere transmitir, prescindiendo de grandes conspiraciones o misiones de salvar el mundo para ofrecernos en su lugar pequeñas escaramuzas autoconclusivas sin más relación entre sí que la implicación de nuestros protagonistas en las mismas (y un sentido del humor bastante majete).

Y es que si bien no hay una gran historia épica detrás de Cowboy Bebop, lo que sí tenemos es un tema persistente a lo largo de toda la serie y que, al final, supone su verdadera razón de ser y solo puede ser entendido cuando nos fijamos en esta como un todo.

Me refiero, por supuesto, al pasado, tema omnipresente en la obra del señor Watanabe y concepto en torno al que se construyen el resto de ideas de la historia.

Así, los personajes de Cowboy Bebop tienen, de alguna manera, una conexión especial con su pasado, ya sea la amnesia de Valentine, el brazo prostético de Ed o la actitud pasota, casi nihilista, del bueno de Spike, cuyo arco argumental expone a la perfección el mensaje tratado a lo largo de la obra.

Digo esto porque Spike, más que ningún otro personaje, vive rechazando su misterioso y turbio pasado, escapando constantemente de sus consecuencias y evitando confrontarlo a toda costa, lo que lo lleva a vivir un presente vacío y sin propósito, atado a la melancolía y el arrepentimiento y sin permitirse avanzar hacia delante.

El opening de la serie es completamente imperdible

Por supuesto esto no importa, los humanos somos muy cabezones y si parecemos vivir una existencia sin propósito intentaremos encontrar un sentido en alguna parte. Cowboy Bebop hace esto mismo y, ante la imposibilidad de los protagonistas de confrontar su pasado, se fija en sus estrafalarios personajes secundarios, que no tienen este problema, para hacer avanzar la trama con sus historias, lo que funciona en perfecta sinergia con la analogía que supone la profesión de nuestros protagonistas porque ¿qué es un cazarrecompensas sin una recompensa que cazar?

Así, cada capítulo, aparentemente independiente, supone un eslabón más en una serie de eventos no relacionados que, como en la vida, desembocan en una catarsis que lleva a los personajes a entender que negar el pasado es negarnos a nosotros mismos y que, si bien el universo en el que vivimos es indiferente a nosotros y nuestra existencia carece de un propósito o sentido, eso nos da poder total sobre nosotros mismos: poder para decidir lo correcto o lo incorrecto y para vivir la vida en nuestros propios términos.

Todo esto queda brillantemente condensado en la frase final que la serie muestra en los créditos, anunciando que “tendrás que cargar con ese peso” y decidir si utilizarás la catarsis de Spike como lección para aprender y aceptarte a ti mismo o si, al igual que hacía nuestro protagonistas, escogerás una existencia apática y vacía.

La serie cuenta con referencias a la cultura popular la mar de extrañas y muy “made in japan”. ¿No os suena al Pingüino de Batman?

Pero no todo van a ser profundas reflexiones existencialistas, y si bien todos estas ideas son muy interesantes y profundas, la serie jamás resulta pesada o pedante, siendo todos su capítulos muy amenos y sencillos de ver y aprovechando su arrollador estilo para posicionarse como una obra que desprende personalidad por los cuatro costados, tanto con sus diseños como con su archiconocida banda sonora, obra de la artista Yoko Kanno.

Banda sonora que, compuesta principalmente por temas de jazz y blues, supone uno de los mayores atractivos de la serie, consiguiendo generar una atmósfera tan guay como melancólica y siendo uno de los rasgos más distintivos de la obra.

Así mismo, la animación esta muy en la linea de lo que se solía hacer en los noventa, con diseños de personajes más realistas y que, si bien no ha envejecido mal, resulta evidentemente inferior a la de la mayoría de animes actuales.

Al final, se puede decir que Cowboy Bebop es muchas cosas: una serie de aventuras, un western espacial o incluso una suerte de galería de personajes locos,extraños e incomprensibles, es una historia muy sencilla, absorbente y divertida que gustará muy fácilmente y que nadie debería perderse. Cowboy Bebop es todo eso, pero también es una obra acerca de lo que significa estar vivo, de las decisiones que tomamos y las lecciones que aprendemos, un canto a la humanidad envuelto en jazz y polvo estelar.

Cowboy Bebop

Cowboy Bebop
95

NOTA

10/10

    Destaca en:

    • Es muy facil empatizar con los protagonistas
    • Sus personajes secundarios son realmente interesantes
    • Los temas que trata y cómo lo hace
    • Cómo utiliza los capítulos autoconclusivos como motor de la trama
    • Su banda sonora

    Podría mejorar:

    • La animación no está a la altura de los estándares actuales
    • Los capítulos autoconclusivos no son para todo el mundo

    About Mr. Thanos

    Mr. Thanos nació con un sable láser en una mano y el guantelete del infinito en la otra, adora el cine, los libros, comics , videojuegos, mangas y animes, si son gore mejor. Es recomendable no darle de comer a partir de las 12

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